jueves, 14 de junio de 2012

Tarea de sicología

¿Quién soy?

Yo soy un ente. Me hago llamar David, pero me suelen decir “oye”. Mi nombre en sí es David Alejandro. Pero ese no soy yo. Como dije, soy un ente, soy una persona, algo (alguien) que sin duda va más allá del nombre. Soy una persona de poco cuerpo pero mucha fuerza, una persona de no muchas virtudes ni talentos pero de mucha fortaleza interna. Soy una persona que aparenta mucha menos edad de la que realmente tengo, y que actúa socialmente con una edad inferior a la que representa el carnet de identidad. Soy una persona no muy comprendida, pero que no tiene la necesidad interna de ser comprendida por todo el mundo. En consecuencia, soy una persona huraña. Pero no cualquier persona huraña, sino que una persona huraña que sabe sonreír estúpidamente. Soy una persona que se preocupa por todos, sin preocuparse de nada (pero que contradictoriamente se preocupa de todo). Soy una persona que se molesta mucho pero se enoja poco. Además, una persona que elige enfrentarse a sus miedos, y ojalá golpearlos con una pala, en vez de arrancar. Soy una persona que no teme de las mentiras o traiciones, pero que teme horriblemente de las inconsecuencias. Soy una persona que encanta de verterse en un puñado de letras, y a la vez, que se pierde inevitablemente en ficciones que me pueden terminar pareciendo verdad, en el fondo, adicto a los libros (considero que me define terriblemente). Soy todavía candidato a ser Rey de mi mismo. Soy una persona estrictamente pesimista, suelo tener la razón, pero cualquier equivocación la recibo con una alegría sincera.

¿De dónde vengo?

Vengo del vientre de mi madre, del amor (crianza) de mis padres y de la tierra (pueblo, tierra y gente) que me ha dado todas las raíces de mis pies. Todo cambia y todos cambian, así que uno siempre va, y uno siempre viene. En el fondo, uno nunca termina de terminar, y el pasado, así como el presente, siempre han sido continuos.

¿Quién voy a ser?

Voy a ser porque no quiero ser. Voy a ser porque tengo la convicción de que querer queda muy chico para un “seré”.
Voy a ser una persona como la que ahora quiero ser. Voy a ser una persona con más responsabilidades, las cuales tendré que cumplir, pero seré una persona más libre en el ejercicio del todo. Voy a ser una persona que se esforzará en ser humana y en no pararse sobre otros, pero sí que seguirá parándose en frente de otros. Voy a ser una persona más fuerte en todo sentido. Voy a ser una persona más leal. Voy a ser mucho más de lo que soy hoy como persona, porque el límite es uno mismo. Voy a ser una persona que no creerá en el destino, pero que confiará en la naturaleza y en el flujo de las cosas. Voy a ser una persona que aprenderá a conocer más a la gente, y voy a ser una persona que podrá escapar como se debe para poder respirar tranquilamente. Voy a ser alguien que cumplirá, sobretodo y ante todo, con sus sueños… con un mundo que tenga más de algo que tenía aquello de antaño y más de algo que está faltando con el tiempo; más de esa tranquilidad espiritual y sonrisas espontáneas, más de ese cambio constante y frenético sin quedarse en el cambio. Voy a ser una persona que cumplirá con sus sueños, y que si falla, será por debilidad, pero jamás por convicción. Voy a ser una persona suficientemente fuerte como para proteger mis convicciones, y por ende, a quienes guardo cariño. Voy a ser capaz de tomar los sueños de muchas personas sin estropear los propios. Voy a ser una persona capaz de ayudar y servir a los extraños. Voy a ser mi propio Rey. Voy a ser una persona satisfecha de lo que ha hecho, una persona llena. Y por último, pero con la satisfacción por delante, feliz.

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