Durante todo lo que he pensado, he llegado a cuenta de que estoy incorrecto en algo.
Fundamentalmente incorrecto.
Yo al final no sonrío sino que para mis adentros. Y esa es la verdad. De ser terriblemente negativo pasé a ser horriblemente pesimista. De tener ojos terriblemente negros, pasé a tener...
Figurate que quiero descansar.
Y de hecho, para que te sorprendas, quiero aburrirme.
Quiero hacer nada.
Pensar me sobrepasa; no arrancar de mi lo hace. Escapar de todo, arrancar de todos. Sumergirme en una penuria personal, en una penuria maldita. Cinco minutos. Sumergirme en aquello que... aquello que llamamos limbo.
Pero yo no asumo.
Yo no asumo que quiero ser feliz, pero sin embargo busco ello. Pero sí asumo que quiero sentirme satisfecho.
Y eso sé que puede chocar con la felicidad.
Pero el calor es algo que falta. El ala que acompañe el vuelo, el cielo sumergido en una tormenta de truenos que nos joda la existencia entera para hacernos sentir vivos, y que al final del día, sonreímos sinceramente mientras caemos eternamente al suelo; porque dios, el destino o los dioses, castigan a los que quieren alcanzar el sol.
Pero quiero soñar.
Quiero soñar, que mientras caiga...
Y estoy incorrecto.
Me niego.
Pero me soy verdadero. Me soy más verdadero que nadie. Y por eso me niego más. Y mis adentros se queman. Y mi pesimismo construye más, porque sé que el final no será de cuento de hadas, pero quiero que sea satisfecha. O sea, la situación de aquel momento.
Y por eso quiero que me saques de mi pensamiento si es que logro aburrirme.
Volver a ver en color.
Volver a ver un atardecer naranja después de una tormenta invernal, volver a ver un amanecer gris que anuncia un mal tiempo. Mal tiempo que por cierto, para mí es bueno.
Y quiero hacer nada.
Y por eso yo quiero soñar aquello.
Soñar que sonrío, que se sonrío, de que te tomo la mano y dijera:
"Hicimos todo".
Y partir al infierno si es necesario, pero con una sonrisa antes de que oscurezca en la mente.
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