En el ocaso de un verano te conocí y aprendí a sonreír.
En la silueta de una oscura roca dejé de ser feliz.
Y tu ausencia me mató; egoísta me hizo.
Sin embargo otros residentes encontré, y volví a ser feliz.
Sin embargo también siempre te extrañé.
Cuando la noche era oscura y el invierno ya se marchaba te conocí,
fuiste la más dulce de todas las que conocí.
Veranos olvidables, inviernos inolvidables, eres tú la que entibió mi ser.
Contigo la calidez fue verdadera.
Contigo los colores existieron.
Y cuando el agua fue salada,
ensalzaste al mundo.
Volví a mirar, me sonreíste y continuamos.
Volví a mirar, me sonreíste y continuamos.
Sin embargo estamos llenos de peros.
De mentes confundidas y de espíritus que decaen. Una personalidad desviada; un corazón que cae...
pero ahí estuviste tú:
la más cercana sin necesidad de estar cerca.
La más parecida y sin embargo mejor.
La más parecida y sin embargo mejor.
La que más me enseñó.
La que me abrió los ojos con que pude ver los colores que existían.
Pero el tiempo pasa, pasa y pasa.
Gente va, gente viene. El vacío es enorme, la vida se acaba mientras vemos el viento pasar.
Gente va, gente viene. El vacío es enorme, la vida se acaba mientras vemos el viento pasar.
Y las hojas se transforman en otoño. Otoño que nunca acaba, porque las gotas de invierno no tardan.
El crepúsculo llora mientras la tarde se torna naranja.
El crepúsculo llora mientras la tarde se torna naranja.
El vacío se torna en desesperación y miras un destino equivocado.
Entonces descubrí que podía volar.
Entonces te vi a ti, detrás del sol.
Entonces te vi a ti, que eras el sol.
Pero un simple humano no está hecho para volar tan alto. No yo.
Entonces te vi a ti, que eras el sol.
Pero un simple humano no está hecho para volar tan alto. No yo.
Y las hojas se queman, para que el otoño se torne en verano, y la vida se vuelve de colores otra vez.
Pero yo no quiero esos colores.
...
Pero yo no quiero esos colores.
...
Y como si se tratase de un celeste en una mala historia -por lo increíble que puede parecer-, llegaste sin pedir permiso.
Si ella fue el sol que añoré, tu fuiste un despejado cielo nocturno lejos de la ciudad.
Me escuchaste libremente, con tanto tiempo libre.
Me escuchaste con detención, me miraste con cariño y me reconfortaste después del reto.
Si ella fue el sol que añoré, tu fuiste un despejado cielo nocturno lejos de la ciudad.
Me escuchaste libremente, con tanto tiempo libre.
Me escuchaste con detención, me miraste con cariño y me reconfortaste después del reto.
El fondo casi toqué, pero tu aliento fue el que me permitió seguir.
Con espíritu.
Luego ausencia.
Perdón
Luego ausencia.
Perdón
Espero no hacerte nunca daño, porque al fin y al cabo fue gracias a ti que no caí.
Gracias.
Y después un alma libre, la cual nunca supe y nunca sabré si estaba al tanto de su libertad.
Libertad de la que cualquiera se sentiría envidioso.
No hay mucho que decir, porque siempre te lo dije.
Y esas cosas quedan, aunque te olvides.
Aunque todos olviden,
Gracias.
Y después un alma libre, la cual nunca supe y nunca sabré si estaba al tanto de su libertad.
Libertad de la que cualquiera se sentiría envidioso.
No hay mucho que decir, porque siempre te lo dije.
Y esas cosas quedan, aunque te olvides.
Aunque todos olviden,
yo no olvido.
Cosas malas, cosas buenas... si siempre hay algo que abrazo y nunca dejo ir es el cariño. Porque el cariño también deja cicatrices. A veces duele una cicatriz de cariño, pero hay cosas que nunca dejaré ir, aunque todos se vayan.
Porque vaya que es triste irse sin ser recordado.
Porque vaya que sería triste dejar y olvidar el cariño en el costado del camino.
Cosas malas, cosas buenas... si siempre hay algo que abrazo y nunca dejo ir es el cariño. Porque el cariño también deja cicatrices. A veces duele una cicatriz de cariño, pero hay cosas que nunca dejaré ir, aunque todos se vayan.
Porque vaya que es triste irse sin ser recordado.
Porque vaya que sería triste dejar y olvidar el cariño en el costado del camino.
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