Oh maldito, oh añorado, oh detestable.
... de luces que terminan separándose horrible y hermosamente en un cristal.
De eso se trata.
Es
la
desgracia.
Un sonido de guitarra ahogada, la voz que se eleva en un parque nevado,
en el cual no hay nadie.
Nadie.
Excepto tú.
La noche llega más temprano. Se tiñe de blanco, de gris. Las negras sombras son más negras.
Me siento más cómodo, sí.
Pero es más terrible. Es como la luz.
Se separa de manera hermosa,
de manera terrible.
Doy un grito y el eco se expande hacia el infinito.
Infinito que no sé si alguien escuchará.
Una nueva nota,
nueva mañana.
Una gota que cae desde el sol.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario