Sucede que de la inspiración se pueden sacar muchas conclusiones, y botar muchas basuras. Entonces, me digo, como tratando de explicar, que cualquier estupidez me arruina mi corriente personal. De algún modo estoy siendo una vez más un mentecato, pero no es como que se pueda arreglar ahora ya.
O sea, hay cosas que me aceleran un montón la imaginación, y la aceleran tanto que solo afectan a la mente, y en el fondo, estoy deteniendo un poco el tiempo, pero demonios, no tengo ni lápiz ni computador, ni ninguna tontera cerca de mí.
Un fiasco.
Y que claro, ahora ando con los labios partidos. O sea, es mi culpa, pero en el fondo sé que mi corazón (o la tontera que sea) me dice que no lo es. Claro, la culpa es mía, pero no lo es. Es por preocuparme mucho, y no de mi precisamente. No sería lejano decir que te quiero ver feliz y esas tonteras, pero de deseos no se hace un mundo de hechos, o al menos eso he aprendido.
Pero al final del día yo sigo añorando, con todos los PRO y (contras) que pudiera tener, que sonrías con fuerza. De hecho, hace milenios (reloj interno), que no hablo, y... demonios. Acá estoy otra vez.
Dedicando palabras que nunca se leerán.
Y vuelvo a ver mis ojos, en el espejo ególatra que no es nada más que un efecto especial, un vacío sin deseos personales.
Que claro, siempre ha sido así.
Puras tonteras de niño.
...
Añoranzas de persona que desea verdaderamente que estés bien.
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