jueves, 10 de noviembre de 2011

Mediocre.

Y de un trozo de luz de luna
que oscureció las esperanzas del sol,
con mi mente perdida en la tuya,
no vi ni esperanza ni dios.

Que de un demonio encerrado,
enceguecido desesperar vi...
aquella silueta ya había escapado,
hacia aquel lugar donde nunca pude ir.

Mente trovadora,
ganas de volar:
a quién ahora quieres engañar.
Que de luces depende tu alma,
que del sol depende tu estar...

Alma confundida en lenguas de plata,
el sonido es fuerte para no sentir;
con engaños nunca cumpliste la hazaña,
hazaña en la que solo añorabas morir.

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