Intenso ritmo de cansancio, mierda de nostalgia, y canciones tristes.
(De sonrisas fingidas son los tiempos)
Claro, uno puede ir y mirar como el mundo anda, pero te juro que cansa. En el peor (o tal vez mejor) de los casos, lo podría prometer. Cantando, cantando.
De hecho, es tanta la verborrea que es como si mi mente no pudiera soportar un gran conjunto de elementos algo racionales (o siquiera la expresión del sentimentalismo) para ser expuestos en lo escrito. Es loco también. Llega a ser masoquistamente entretenido.
(...)
Demonios.
El amanecer de las cosas hace que claro, quiera, pueda y deba sentir un ánimo de piano que toca suaves y potentes notas; de luces de un sol que amenaza con ser de verano. Una vida que llega a entregar más vida, la capacidad que claramente no tengo. Envidia. Cómo me gustaría ser aire; es como si así fuese un poco más... útil. No sé. No sé lo que quiero decir. Y otra vez: demonios.
Ha pasado el tiempo, ¿no crees?
Y yo sigo siendo el mismo. Claro, siempre se agregan cosas extras, siempre pasa. Desde conocimiento hasta más coraza de puerco, pero... en el fondo se es el mismo. Yo. 17 eternos años. Pero nadie parece darse cuenta, o sea. Tú entiendes.
Como un video de desprecio.
Como una carta de apologías.
Como una imagen de eterna sombra.
Porque al final yo soy de las clase de personas que ilumina su camino con cosas que no son precisamente luz. Y que claro, como toda persona solitaria, tiende (aun acompañado y todo) inevitablemente a la soledad. No se sorprenda. Siempre ha sido así. Hay personas que le llaman "colores verdaderos".
En fin.
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