Es chistoso como el diccionario del navegador no posee la palabra "retroalimentación" (aka feedback) dentro del mismo. Debe ser porque es raro, algo desconocido, como una bacteria a 1 kilómetro debajo del mar del cual quedan solamente tres.
En comienzo.
2011. Año no remarcable ni detestable. De hecho, llegó a terminar con un gusto dulce, amargo debido al período de clases, pero dulce dentro de todo (el final, repito). Claro, hay cosas que me han jodido un poco la existencia misma, como la universidad o el que-ver cotidiano, pero aun así lo he sabido llevar. Increíblemente este año, he tenido más razones para estar ausente, lo que me alegra. "Eres un poco más persona" grita mi cabeza... ¿o conciencia?
Bleh.
Obvio que siempre me puedo quejar, pero espero que las cosas comiencen y terminen en victoria este año. Con sus costos de esfuerzo y tiempo, si es necesario, pero es más necesaria la victoria que el descanso. Vencer, es la consigna de ahora. Claro, soy una persona pesimista, pero eso no quita que quiera ser un protagonista; obvio: todos queremos ganar.
Imperar.
Por otra parte, me mandé muchas cagás este año -y muchas personas se mandaron cagadas conmigo-, pero de cualquier forma en este sentido, queda un sentido amargo. Perdí más que gané. A veces me da pena, pero tal vez es así como debe continuar la vida, la verdad es que no estoy seguro de ello...
Bueno, tú sabes. Yo soy un inconformista.
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Ocupaciones y preocupaciones se van haciendo más grandes. Lo bueno es que todo se simplifica, lo bueno es que todo se detalla. Lo bueno es que todo tiene un sentido más claro en la vida.
Lo bueno es que tal vez todavía no me logro ver.
Lo bueno es que aún cayendo tanto, he seguido siendo yo. Con menos personas cada vez, pero la sonrisa del alma no me la saca nadie.
Y como toda persona porfiada y terca, lo intentaré una y otra vez. Aunque claro, los actores no necesariamente tienen que ser los mismos. Cuadros y escenas cambian en el teatro de la vida, y de esta obra de aun indefinidos actos, comienzo con el acto número veintiuno, en esto que llaman adultez joven.
Aquella, la sonrisa de un menos.
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