De alguna manera, y siendo igual que caer, le atribuyo un sentido grandioso de continuidad; seguir cayendo.
Seguir perdiendo, seguir perdiéndose.
Como que de otra forma, siento que todo avanza tan imperantemente que me ahogo. Imperante, porque avanzar es mandatorio; aunque no quieras, el tiempo avanza, avanza, crece en magnitud, aunque el sentido de las cosas sea difuso (aunque ciertamente, ES un vector, aunque lo sintamos tan perdido como escalar).
Y claro, imperante, porque además, uno va creciendo. Mente; uno va creciendo de manera obligatoria.
El halo cae.
La brisa se hace insoportablemente fría.
El tiempo avanza, se siente 2007, pero nunca volverá a ser lo mismo.
No, nunca.
El frío no se detiene, y aunque yo me detenga más con el paso de cada segundo...
...
El halo se cae, y al final, todos somos polvo. El tiempo avanza, no nos damos cuenta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario