Acelerar tapándose los oídos.
...
Terminas encegueciendo.
...
La cantidad de suspenso que se hace mientras pienso es horrible. Horrible, puesto que un mar de palabras recorre mi mente, pero no hay alguna que calce.
Terminas haciendo las cosas sin ganas.
Pero vuelve.
Aceleras más, sientes como pasas a llevar un millón de cosas.
Aceleras más, enceguecido, ves como atropellas.
Aceleras mucho más, y viendo con tu alma, sientes como todo ha sido deliberado. Como todo el daño causado ha sido adrede.
Te ahogas en el viento, que se hace más rígido y más filoso mientras avanza aquel acelerador.
Te ahogas inevitablemente.
Y el flujo del tiempo continúa, mientras tu vas muriendo...
Es la ley.
Unos avanzan pasos más rápido, otros se toman el tiempo, pero el final es lo inevitable.
Me pregunto, sin completar más líneas, qué demonios espera allá.
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