miércoles, 29 de febrero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Cielo

Me río de ti, y de tus fabulosos demonios.
martes, 21 de febrero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Suburbia

Aquellos lugares y momentos en que gustaba de los colores claros.
No es muy típico o común de mi, pero, eso existió. Raro, raro. De la vida, todos pueden saber mucho de mí, y que dentro de lo que ocupo, existen primordialmente colores de invierno, pero yo también fui...
Bueno, soy. A veces.
Supervivir.
Algo que me marcó. Obvio, claro. Supervivir. No lleva tilde y son dos palabras, pero que sin embargo corresponden juntas. Sí, más que sobrevivir. Eso es lo que hago. Nefasto, triste. Masoquistamente adrenalínico.
(Y el punto corresponde allá arriba)
-Mente en negro-
A veces pensar en colores, en letras o en ideas es reconfortante. De alguna forma, me siento yo; como si la esencia de lo que yo fuera formado no ha cambiado.
Y giras, giras en torno a todo lo que es mi mente.
Es más fácil de conquistar, así dicen. Como la relación entre un pueblo y su gobierno. Entregar desesperación y luego entregar preocupación. Todos felices. Falsos.
Pero funciona.
Y por eso a los falsos muchas veces se les teme más que a los verdaderos, puesto que un impostor... puede ni siquiera conocer la forma de arreglar las cosas de manera correcta, entre muchas otras cosas.
Siento como si me faltase un vaso de cerveza.
El aliento de la noche a veces es cruel.
Ser un animal de la vida, ser una cosa que observa todos los días. Ser alguien que piensa. Ser alguien que hace caso y que no hace caso. Ser un oportunista y tomarlo con una dualidad entre un insulto y un halago. Ser una persona dual, ser alguien que... conoce sus raíces.
Ser un adicto a los puñetazos mentales.
Esa clase de persona soy.
O tal vez estoy mintiendo.
El desierto es amplio. Y no quisiera estar en el. En cambio te lo doy por un campo amplio, para correr, para olvidarme de todos ustedes, cosa que jamás haré, para cumplir mis sueños.
¿Ves?
Son puras mentiras.
Pero no todo.
Todo esto, entre recuerdos, conversaciones (tú y yo, blog, mente y mirada), me hace recordar que no he llorado hace siglos, y que no tengo la necesidad de hacerlo. De alguna manera siento que me he revertido un poco, soy algo más inmaduro que antes.
Será por eso que estás lejos.
Pero al contrario de aquel entonces, tengo la mirada más directa. Amo el fuego, amo la creación; aunque la melancolía se plasme en mi forma de ser, yo, no dejaré de mirar hacia adelante. Porque me di cuenta que soy la clase de personas que se hunde, y  por eso, no lo haré como se pretende. Elijo seguir.
Levantaré la voz, y si la voz me llegase a faltar, seguiré levantando mi mente. Todo medio es válido.
Porque esto es una guerra, aunque mi desierto no me guste, es lo único que me ha acompañado. Y siempre seré un agradecido de esos oasis que nunca fueron mentira.
Siempre, seré un agradecido de aquellos turbulentos días de lluvia que me han permitido seguir.
Claro, supervivir cansa. Mucho. Porque no es humano, porque todo cuerpo tiene sus límites. Aun así, cansar no es sinónimo de rendirse.
Hay que ser bien idiota si se eligió seguir para rendirse a medio camino.
¿Colores? Bueno. Al final, supongo vagamente, que en guerra uno nunca ocupa colores llamativos. Supongo yo, con un dejo de duda, que los colores son para los carnavales de victoria.
So, me adentro en los suburbios.
Nada ha terminado, todo continúa.
Pero con esto me conformo por ahora.
sábado, 11 de febrero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Let's have a war

Extrañamente, he sentido como las cosas avanzan y todas las tiendas se van quedando más vacías. No hay necesidad, al menos en aquel pueblo, ya no hay cosas que se requieran más.
Como en verano, como si supieras que siempre lo será; aquel saber que nunca más necesitarás abrigaros. No frío, no nieve, no más nubes bajas rodeadas de fríos invernales o de un putrefacto otoño, o de una rara primavera.
Gente desaparece. De vez en cuando un cliente llega y pregunta, o toca puertas. Se sale, se atiende con alegría, pero a la vez sientes como todo aquello es efímero. Y claro, se va. Vive en otro mundo.
Aquellos que son necesitados, y aquellos que no son necesitados. En este caso el mundo se puede dividir así. Bueno, tal vez sea porque existe un polo sur y un polo norte. Aunque no es consuelo, en esencia, en necesidades, las cosas son parecidas.
Llega un punto en que te da rabia, en que te molesta, y te dices: ¿por qué has llegado hasta acá?
...y claro.
Todos cambian aun cuando la esencia es la misma.
Pero yo estoy estancado.
Que se aleja, que se va. Historias y cuentos de añorar, pero no es más que una ilusión...
Indeed.
Así como después me digo a mi mismo, hora de un toque distinto, de tratar de hacer algo nuevo. Crear sin quemar. Es difícil, es vergonzoso, pero no hay remedio. No es como que quiera cambiar, mi solución personal es crear.
O tal vez no lo quiero ver.
(La solución, digo)
Pero no importa.
Hoy es noche de guerra.
sábado, 4 de febrero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Buena suerte

-En realidad no es como que te lo diga de manera directa, sino más bien como una cierta forma de expresión. Casi una ironía; como meterse a un agujero lleno de veneno. Esa clase de cosa. No sé, no sabes. No te quiero tampoco, y de hecho, ni siquiera debí haber dicho algo.
-Es más, la realidad dice que no debieras estar acá. Estorbo eres y estorbo serás, así que lárgate antes que te patee o algo.
-¿Y qué harás?
-Nada
-¿Y sin punto?
-Exacto.
-Eres extraño.
  Pero...
  No más que yo.
-Eso es verdad. Tus pausas son larguísimas, de cualquier modo.
-Se siente muy vacío, ¿verdad?
-Pues sí.
Entonces, sin dialogo, vete.
Por favor.
 
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