sábado, 14 de abril de 2012

A riddle of a sin II

En una pausa, miré a la pantalla. Mis errores, mis fracasos, las cosas que he hecho mal. Todo lo que en la vida ha ocurrido. Todo lo que mis manos han trabajado.
Todo lo que he visto, todos los llantos que he llorado. Todos los veranos que han sido sombras, todas las sombras que han sido luces, todas las luces que han sido de verano.
Pero un comienzo es un comienzo. Frío, álgido, triste.
Un señuelo de felicidad aparece, pero no le creo. Acierto y era mentira.
Como todo, como todos. Mentiras.
Pero no importa mucho, porque yo en el fondo soy un falso. Y aun falso, quiero hacer las cosas bien. Corregir errores duele.
Una nube estaba sobre mi cabeza, lo sé, aunque no esté afuera. Creo en eso. Creo en...
Creo en que he pecado demasiado.
Creo que en el fondo, todo lo que he pasado, ha sido mi culpa.
Y que por eso mismo, tengo que cargar, ser responsable.
Aceptar todo, lo bueno, lo malo. Lo inaceptable y lo aceptable. Con un abrazo los incluyo en mi corazón, y, los hago míos.
Porque después de todo, es mi deber.
Es lo que tengo que hacer.
Es...
Es.
Es mi demonio.
Es algo con lo que debo convivir.
Aunque este demonio sea precisamente mi sueño.

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