sábado, 20 de agosto de 2011 0 personas que se atrevieron a opinar

But I'm not the only one

Seguramente, si se pudieran usar letras cursivas en el título, lo haría.

El sonido de la batería se hacía más fuerte conforme al tiempo pasaba. Las voces retumbaron con fuerza, la gente corría con desesperación y el fuego se hacía más fuerte e irritaba un poco mi piel, mis ojos.
Pero yo seguía ahí, parado, como un árbol.
El asesino de nuestros sueños imperaba en su deseo de dominación, nosotros eramos el gran obstáculo. Nosotros eramos lo que podía hacerlo caer, lo que podía hacerlo finalmente surgir con más fuerza; miedo, terror, angustia... olvido.
La flama se hizo lava.
Nunca creí, la verdad, que mi cuerpo aguantara tanto. Mis ojos dejaron de pestañear, y no se hicieron ciegos, pensé entonces que los milagros tal vez existían, y llegué a pensar que tal vez era el último milagro que ese algo nos entregaba. Me sentía derrotado, pero no corrí, no retrocedí. Sentí que mis convicciones eran mucho más poderosas. Sentí energía de seguir luchando, amor por todos los que estábamos todavía ahí, y al final, un poco de esperanza.
Réquiem, muerte, sueños que acaban.
El fuego se intensificó y el cemento encendió, pero sin embargo, sentí como mi corazón y mi vida ardían en llamas de fuerza, de esperanza, como si todavía pudiera luchar. Y así fue.
No me harían caer, a mi alma, jamás.
Porque el cuerpo puede ser frágil, pero mi espíritu es el más fuerte.

Y así, una vez más, corrí a la carga, como si fuera una guerra. Corrí para que se me considerase un enemigo, corrí para que se me considerase algo de temer.
Corrí por aquellos que habían de venir.
martes, 16 de agosto de 2011 0 personas que se atrevieron a opinar

Adivinanza

Polvo y tierra eran tu firmeza, el cielo y las nubes eran tu pensamiento, el agua y las sombras tu intranquilidad. Fuego y luz son tus motivaciones y tus sueños.
A la tierra detestabas, al aire te entregabas, el agua era tu curiosidad y el fuego tu gran hogar. De ojos danzantes mirabas al mundo, mirada curiosa y sonrisa clara eran tus marcas únicas; rostro cubierto por las emociones, llantos marcados y alegrías tatuadas.

Sigh, se me fue toda la onda a la conchesumadre.
Será que la lluvia dejó de caer.
viernes, 12 de agosto de 2011 0 personas que se atrevieron a opinar

Escarnio

El llanto de las praderas, de la que el sol sigue iluminando. Es de noche, es de día, el fuego quema y las verdes hojas se hacen marchitar. Segundos. Y más de estas cosas suceden. El llanto de una primavera que no llegó, la ira de un sol que nos ilumina en esta noche, noche triste, noche demoníaca, melodía de sonidos tristes.
El lloro de mi árbol, el lamento de mis ancestros. El juramento de seguir adelante y hacer que todo esto haya de florecer de nuevo, viviendo, siempre más fuerte. La rabia de un juramento y el deseo de venganza absoluto, la noche se marchitó de una luna roja, ojos que parecían cubiertos de sangre. Una pupila casi invisible. La hora pasaba y cada vez era todo peor. Amarillo, rojo y negro. Café, blanco. Marchitas, quemas.
Un juramento de venganza, una promesa a los ancestros.
Las canciones antiguas te hablaban de la hermosa vista de entonces, aves que habitaban la tierra y reinaban el cielo, cielo por donde fluía el mar, mar donde las almas tristes iban a parar para purificarse, almas que luego aprendían a soñar, ojos que alimentaban al más hambriento, un círculo que fluía en paz. Pero un sol inventado de noche oscureció nuestras esperanzas.
El rezo fue entonces de una sola persona. Marchito, solo.
Pero aprendió de todo lo que le habían enseñado, del sueño del sol donde la Creación al final inclusive les alimentó de un sol, para que incluso en la noche les guiara el camino, el goce de las praderas, la alegría de las aves y la felicidad del cielo, las montañas y de lo que había de ser todo lo que le rodeaba.
Porque aunque todo lo que reflejen los ojos sea de un rojo quemado, marchito y sin luz, dentro de tu corazón, dentro de ese deseo tan grande de venganza, guardabas esperanza...
Juramento de un alma triste, juramento de un sueño. Promesa a los dioses, para que la luna se llene de sol, para que nuestro verdadero sol incluso ilumine nuestros caminos de noche. Promesa de llanto, juramento de una persona lastimada.
 
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