miércoles, 14 de marzo de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Quema

Podría hablarte de tragedias, podría hablarte de sueños, podría hablarte de deseos. No lo haré.
Se dice que dentro de las cosas que pasan en la vida, en la historia, uno llena un corazón. Uno también, llena un vaso de agua. Agua, corazón.
Pero al final, también se dice, que la gente se termina quemando.
Lo que es verdad.
Sol, fuego, sombra. Sentir.
Agua.
Y el círculo lleno de contradicciones se torna un espiral; tu sabes, un espiral es como un círculo, pero distinto. O algo entre esas líneas. Dicen que la vida torna en círculo porque termina haciendo lo mismo. Claro, te lo puedo dar muchas veces, pero el tiempo es distinto. Así las circunstancias lo son.
Entonces, espiral.
Y ciertos espirales nunca acaban.
Se tuerce en si mismo, o simplemente crece hasta donde la vista pierde definición, pierde nitidez.
Y bueno, las cosas entonces transcurren de manera esperada. Mintiendo o hablando la verdad, quién sabe. Pero es un hecho que...
Que bueno...
... toda mentira o verdad tenga que acabar.
Y aquí viene el sentido del sol.
Conectas y el charco de cosas a las cuales encuentras sentido crecen. Pienso que a veces todo fluye de manera tan peculiar que nuestras almas están condenadas a vivir una tragedia que no es tragedia, a perseguir sueños sin nunca alcanzarlos, a tener deseos imposibles.
Cosas que pasan.
Todos los días.
Me pregunto si cuando mi vista va tan allá del espiral -y por tan pretendo decir suma; más- pero tan allá, cuando ha perdido toda nitidez, me pregunto, de nuevo, en virtud de la curiosidad eterna que me afecta, si es que estoy viendo un futuro, si estoy alcanzando con mi vista el trozo de algo que pudiera llamarse destino.
Pero yo estoy entrando más, por este motivo, en un deseo.
Soy un mentiroso.
-Pero te estoy diciendo la verdad, al tiempo-
miércoles, 29 de febrero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Cielo

Me río de ti, y de tus fabulosos demonios.
martes, 21 de febrero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Suburbia

Aquellos lugares y momentos en que gustaba de los colores claros.
No es muy típico o común de mi, pero, eso existió. Raro, raro. De la vida, todos pueden saber mucho de mí, y que dentro de lo que ocupo, existen primordialmente colores de invierno, pero yo también fui...
Bueno, soy. A veces.
Supervivir.
Algo que me marcó. Obvio, claro. Supervivir. No lleva tilde y son dos palabras, pero que sin embargo corresponden juntas. Sí, más que sobrevivir. Eso es lo que hago. Nefasto, triste. Masoquistamente adrenalínico.
(Y el punto corresponde allá arriba)
-Mente en negro-
A veces pensar en colores, en letras o en ideas es reconfortante. De alguna forma, me siento yo; como si la esencia de lo que yo fuera formado no ha cambiado.
Y giras, giras en torno a todo lo que es mi mente.
Es más fácil de conquistar, así dicen. Como la relación entre un pueblo y su gobierno. Entregar desesperación y luego entregar preocupación. Todos felices. Falsos.
Pero funciona.
Y por eso a los falsos muchas veces se les teme más que a los verdaderos, puesto que un impostor... puede ni siquiera conocer la forma de arreglar las cosas de manera correcta, entre muchas otras cosas.
Siento como si me faltase un vaso de cerveza.
El aliento de la noche a veces es cruel.
Ser un animal de la vida, ser una cosa que observa todos los días. Ser alguien que piensa. Ser alguien que hace caso y que no hace caso. Ser un oportunista y tomarlo con una dualidad entre un insulto y un halago. Ser una persona dual, ser alguien que... conoce sus raíces.
Ser un adicto a los puñetazos mentales.
Esa clase de persona soy.
O tal vez estoy mintiendo.
El desierto es amplio. Y no quisiera estar en el. En cambio te lo doy por un campo amplio, para correr, para olvidarme de todos ustedes, cosa que jamás haré, para cumplir mis sueños.
¿Ves?
Son puras mentiras.
Pero no todo.
Todo esto, entre recuerdos, conversaciones (tú y yo, blog, mente y mirada), me hace recordar que no he llorado hace siglos, y que no tengo la necesidad de hacerlo. De alguna manera siento que me he revertido un poco, soy algo más inmaduro que antes.
Será por eso que estás lejos.
Pero al contrario de aquel entonces, tengo la mirada más directa. Amo el fuego, amo la creación; aunque la melancolía se plasme en mi forma de ser, yo, no dejaré de mirar hacia adelante. Porque me di cuenta que soy la clase de personas que se hunde, y  por eso, no lo haré como se pretende. Elijo seguir.
Levantaré la voz, y si la voz me llegase a faltar, seguiré levantando mi mente. Todo medio es válido.
Porque esto es una guerra, aunque mi desierto no me guste, es lo único que me ha acompañado. Y siempre seré un agradecido de esos oasis que nunca fueron mentira.
Siempre, seré un agradecido de aquellos turbulentos días de lluvia que me han permitido seguir.
Claro, supervivir cansa. Mucho. Porque no es humano, porque todo cuerpo tiene sus límites. Aun así, cansar no es sinónimo de rendirse.
Hay que ser bien idiota si se eligió seguir para rendirse a medio camino.
¿Colores? Bueno. Al final, supongo vagamente, que en guerra uno nunca ocupa colores llamativos. Supongo yo, con un dejo de duda, que los colores son para los carnavales de victoria.
So, me adentro en los suburbios.
Nada ha terminado, todo continúa.
Pero con esto me conformo por ahora.
sábado, 11 de febrero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Let's have a war

Extrañamente, he sentido como las cosas avanzan y todas las tiendas se van quedando más vacías. No hay necesidad, al menos en aquel pueblo, ya no hay cosas que se requieran más.
Como en verano, como si supieras que siempre lo será; aquel saber que nunca más necesitarás abrigaros. No frío, no nieve, no más nubes bajas rodeadas de fríos invernales o de un putrefacto otoño, o de una rara primavera.
Gente desaparece. De vez en cuando un cliente llega y pregunta, o toca puertas. Se sale, se atiende con alegría, pero a la vez sientes como todo aquello es efímero. Y claro, se va. Vive en otro mundo.
Aquellos que son necesitados, y aquellos que no son necesitados. En este caso el mundo se puede dividir así. Bueno, tal vez sea porque existe un polo sur y un polo norte. Aunque no es consuelo, en esencia, en necesidades, las cosas son parecidas.
Llega un punto en que te da rabia, en que te molesta, y te dices: ¿por qué has llegado hasta acá?
...y claro.
Todos cambian aun cuando la esencia es la misma.
Pero yo estoy estancado.
Que se aleja, que se va. Historias y cuentos de añorar, pero no es más que una ilusión...
Indeed.
Así como después me digo a mi mismo, hora de un toque distinto, de tratar de hacer algo nuevo. Crear sin quemar. Es difícil, es vergonzoso, pero no hay remedio. No es como que quiera cambiar, mi solución personal es crear.
O tal vez no lo quiero ver.
(La solución, digo)
Pero no importa.
Hoy es noche de guerra.
sábado, 4 de febrero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Buena suerte

-En realidad no es como que te lo diga de manera directa, sino más bien como una cierta forma de expresión. Casi una ironía; como meterse a un agujero lleno de veneno. Esa clase de cosa. No sé, no sabes. No te quiero tampoco, y de hecho, ni siquiera debí haber dicho algo.
-Es más, la realidad dice que no debieras estar acá. Estorbo eres y estorbo serás, así que lárgate antes que te patee o algo.
-¿Y qué harás?
-Nada
-¿Y sin punto?
-Exacto.
-Eres extraño.
  Pero...
  No más que yo.
-Eso es verdad. Tus pausas son larguísimas, de cualquier modo.
-Se siente muy vacío, ¿verdad?
-Pues sí.
Entonces, sin dialogo, vete.
Por favor.
martes, 24 de enero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Futuro

A veces pensar en el hecho de que en diez años más tenga que usar camisas metidas debajo del pantalón me pone un poco nervioso.
Y para ser más sincero todavía, me asusta.
No me gusta.
De igual forma, me asusta el hecho de que todavía no puedo visualizarme en el futuro, o sea; me puedo visualizar fantaseando acerca de cosas humanas y mundanas, pero el quehacer de mí en un tiempo más, es algo tan borroso que llega a ser horrible.
Ah, terrible.
Tampoco puedo ser pesimista con eso. Existen responsabilidades, cosas que no puedo evitar... verás, que la vida no es cosa simple.
Supongo que seguiré haciendo lo que he estado haciendo.
Decisiones, decisiones. Temporada de la basura, versión 2012. ¿Lo bueno? hasta el momento ha ido todo bien.
lunes, 2 de enero de 2012 0 personas que se atrevieron a opinar

Primero, persona. Retroalimentación.

Es chistoso como el diccionario del navegador no posee la palabra "retroalimentación" (aka feedback) dentro del mismo. Debe ser porque es raro, algo desconocido, como una bacteria a 1 kilómetro debajo del mar del cual quedan solamente tres.
En comienzo.
2011. Año no remarcable ni detestable. De hecho, llegó a terminar con un gusto dulce, amargo debido al período de clases, pero dulce dentro de todo (el final, repito). Claro, hay cosas que me han jodido un poco la existencia misma, como la universidad o el que-ver cotidiano, pero aun así lo he sabido llevar. Increíblemente este año, he tenido más razones para estar ausente, lo que me alegra. "Eres un poco más persona" grita mi cabeza... ¿o conciencia?
Bleh.
Obvio que siempre me puedo quejar, pero espero que las cosas comiencen y terminen en victoria este año. Con sus costos de esfuerzo y tiempo, si es necesario, pero es más necesaria la victoria que el descanso. Vencer, es la consigna de ahora. Claro, soy una persona pesimista, pero eso no quita que quiera ser un protagonista; obvio: todos queremos ganar.
Imperar.
Por otra parte, me mandé muchas cagás este año -y muchas personas se mandaron cagadas conmigo-, pero de cualquier forma en este sentido, queda un sentido amargo. Perdí más que gané. A veces me da pena, pero tal vez es así como debe continuar la vida, la verdad es que no estoy seguro de ello...
Bueno, tú sabes. Yo soy un inconformista.
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Ocupaciones y preocupaciones se van haciendo más grandes. Lo bueno es que todo se simplifica, lo bueno es que todo se detalla. Lo bueno es que todo tiene un sentido más claro en la vida.
Lo bueno es que tal vez todavía no me logro ver.
Lo bueno es que aún cayendo tanto, he seguido siendo yo. Con menos personas cada vez, pero la sonrisa del alma no me la saca nadie.
Y como toda persona porfiada y terca, lo intentaré una y otra vez. Aunque claro, los actores no necesariamente tienen que ser los mismos. Cuadros y escenas cambian en el teatro de la vida, y de esta obra de aun indefinidos actos, comienzo con el acto número veintiuno, en esto que llaman adultez joven.
Aquella, la sonrisa de un menos.
 
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