NOMBRE : David.
EDAD : 20
FECHA DE NACIMIENTO: 2 de enero de 1991
LUGAR ACTUAL : Mi pieza.
CUÁL FUE TU:
1. Última bebida? : Té.
2. Última llamada? : 103. :foreveralone:
3. Último mensaje de texto? : "Quedé pal hoyo con la weá Dx. Te quiero mierda xD"
4. Última canción que escuchaste? : The Package - A Perfect Circle
5. Última vez que lloraste? : Puta, ayer D:
TU HAS:
6. Regresado con un ex? : Jajaja. Sí.
7. deseado estar con alguien prohibido? : Sí D: .
8. Besado a alguien y haberlo lamentado? : Cof. Sí.
9. Perdido a alguien especial? : Sí...
10. Estado deprimido? : No tengo idea, pero la tristeza no es ajena por lo menos.
11. Estado borracho y vomitar? : Yep xD.
LISTA DE TRES COLORES FAVORITOS:
12. Azul cielo. También conocido como azure.
13. Anaranjado.
14. Negro, supongo.
EN ESTE AÑO...
15. Has hecho nuevos amigos? : Sí x)
16. Te has enamorado? : Sí =)
17. Conoces a alguien que ha cambiado? : Sí. Todos cambian...
18. Has descubierto quiénes son tus verdaderos amigos? : Todos los días y pocas veces me decepciono, puesto que al final, son pocos.
19. Tienes amores platónicos? : Como tres o cuatro x).
20. Besado a alguien en la lista de tus amigos de Facebook? : Esto... sí x).
21. Cuántas personas en tu lista de amigos conoces en la vida real : Over nine thousands.
22. Cuántos hijos deseas? : No sé. Yo creo que dos...
23. Tienes alguna mascota? : ¿Sin contar a las personas? xD. No tengo.
24. Quieres cambiar tu nombre? : Nope. Me gusta.
25. Qué hiciste para tu último cumpleaños? : Nada.
26. A qué hora te despertaste? : a las 6.
27. Qué hacías a medianoche ayer? : Estaba viendo Air.
28. Algo que NO puedas esperar? : Hmm, leer cuando tengo el urgir de ello xD.
29. La última vez que viste a tu padre? : hace un ratito.
30. Algo que te gustaría cambiar en tu vida? : Tener más dinero, supongo. Y vivir más cerca de algún metro =(.
31. Has tenido relaciones sexuales? : Sí.
32. Alguna vez has hablado con una persona llamado Tom? : Sí.
34. Cuál es tu verdadero nombre? : David. David Alejandro para ser precisos.
35. Apodos/sobrenombres? : Zilba, Deivid xDD. "El weón de ahí".
36. Estado civil? : Soltero, ni cagando me caso todavía x)
37. Signo del Zodiaco? : Capricornio.
38. Escuela primaria? : Saint Christian Garden School - Instituto Nacional.
39. Secundaria? : Instituto Nacional.
40. Color de cabello? : Negro.
42. Tatuajes? : No, aunque quiero 2.
43. Diestro, o zurdo? : Siniestro x)! Muajajaja. Diestro xD.
44. Te han operado? : No.
45. Primera perforación? : Dedos ;_; . No, no realmente xD!
46. Primer mejor amig@ de verdad? : Pregunta complicá. Camila, supongo.
47. Tu primera vez? : Todas son primeras? Ahahaha, okay, no.
48. Película favorita? : Ahora... Hombre mirando al Sudeste.
49. Deporte favorito? : Tenis.
50. Comida favorita? : Pastel de choclo x).
52. Estás a punto de? : Cantaaaaar.
53. Esperando? : Millones de cosas...
54. Te sientes? : Horrible, la verdad.
TU FUTURO:
55. Quieres tener hijos? : Sí
56. Casarte? : ¿Me gustaría? pues claro. ¿Posible? Obvio. ¿Probable? lo dudo x).
57. Los labios o los ojos? : Depende, pero supongo que debería decir ojos.
58. Abrazos o besos? : Empate técnico pero supongo que abrazos.
59. Más pequeño o más alto que tú? : Más pequeña o del mismo tamaño.
60. De tu edad o más jóvenes? : Eso da lo mismo. Hay cosas que detesto de todos los grupos etáreos, cuesta encontrar algo.
61. Romántic@ o espontáneo? : Ambas (?).
62. Estómago o brazos bonitos? : Ajajaja la pregunta hueona.
63. Amorío o relación seria? : Relación seria, pero supongo que hay personas a las que hay que dejar ser libres como el viento. Aunque dudo que me prestase, soy un poco celoso...
64. Has besado a un extraño? : Sí D: .
65. Bebida o licor? : Ambas.
66. Sido arrestado? : Casi.
67. Rechazado a alguien? : Sí. <_ data-blogger-escaped-br="br"> 68. Llorado cuando alguien murió? : Uff... sí.
69. Enamorado de un amigo(a)? : Sí...
CREES EN:
70. En ti mismo? : Sí, a veces, gracias.
71. El Amor a primera vista? : Supongo, hay de todo en el mundo xD!
72. Besos en la primera cita? : De más hay situaciones en que se da eso xD
73. Ángeles? : Me cuesta creer.
74. Dios? : No en el nombre, pero sí en el concepto. No sé si se entienda.
75. Fantasmas? : Creo más en mi un poco.
76. El chupacabras? : No, pero debe existir algo así D:
77. Los ovnis? : Son máquinas poh. Claro.
CONTESTA CON LA VERDAD:
78. Has tenido mas de una novia/novio a la vez? : No, excepto en juegos en línea XDDDD. Ajajaja, obvio, era tan polígama la cuestión.
79. Si pudieras volver atrás en el tiempo que cambiarias? : La cachá de cosas.
80. Has ido a fiestas sin permiso? : En estricto sentido sí. x)
81. Has provado drogas? : En volá D:
82. Les has mentido a tus padres? : A veces.
83. Por lo general, ¿tarde, temprano o justo a tiempo? : Es dificil poner un promedio conmigo x).
84. Darías tu vida para salvar a la persona que amas? : Supongo. Sí.
85. Crees que él o ella la darían por ti? : Creo tanto en la gente que me paso de la raya con lo weón.
86. Que es lo peor que has soñado? : Lo del árbol.
87. Odias a alguien? : Supongo.
89. Momento desagradable en una cita : No tengo idea la verdad.
90. Amas a alguien de tu lista de Facebook? : Síp. Ahaha, tal vez ya no.
91. Odias a alguien de tu lista de Facebook? : No. Detesto sí, pero no odio.
92. Si tuvieras un deseo, que pedirías? : No sé, alguna súper habilidad (?) Ahahaha.
93. Que es lo último que harías antes de morir? : Algún ataque kamikaze (?). No sé, depende de la muerte.
95. Has terminado mal una relación? : Sí...
96. La mejor relación que has tenido? : Ew.
97. La peor relación que has tenido? : Ew.
98. El peor regaño y porque? : La verdad es que siempre me porto bien, y me comporto mal cuando se comportan mal conmigo. Supongo que debe ser siempre que se me ha tildado de enojón.
99. El mejor momento que has vivido? : Ene.
100. El peor momento que has vivido? : Ene, pero menos uno =).
Chao.
De renacer sueles hablar, pasiones que asoman por tu boca y emociones que no mueren sino que al dormir y no soñar. Te vi relampagueante, te vi llena de vida, como si fuera la fantasía de un sueño, una película o la de alguien que escribe. Aprendí entonces a observarte, dejar de mirarte y a quererte.
De ojos que quitaste te alimentaste. Fuiste feliz y la sonrisa que usualmente traes se hizo aún más pura y sincera, se hizo aún más grande y de ganas. Blanca piel que te cubría dejó de ser pálida aún siendo tan blanca, e incluso el reflejo de tus ojos quiso ser un poco más vivo. Como si se tratase de magia, aprendiste a ser más feliz, y a aprovechar un poco más el día. De renacer sueles hablar.
Eran tiempos sin contrastes tan notables, y un blanco o un negro se hacían notar mucho en estos tiempos. Pero así mismo, nadie se daba cuenta de los extremos, así como el hielo más helado quema, y el fuego más candente también quema; era un mundo de desconocidos, donde las diferencias te hacían más desconocido y donde ojos y oídos faltaban. Pero no para ti, tuviste suerte. Tu oscuro pelo ondulaba con el furor de la brisa del mar.
Los pies se te mojaban muchas veces.
Pero te reías, después de estornudar.
El sol nunca bajaba. Aquella lluvia de alegría la verdad es que nunca escampó. Se hablaba como si fuera en realidad un sentimiento universal, o alguna estupidez del estilo. Pero bueno, eras tú, un extremo, un hielo o un fuego, blanco o negro, un emblema, hielo y fuego ahora... y el único reflejo de mis ojos.
No podía ser de otra forma.
De ojos que quitaste te alimentaste. Fuiste feliz y la sonrisa que usualmente traes se hizo aún más pura y sincera, se hizo aún más grande y de ganas. Blanca piel que te cubría dejó de ser pálida aún siendo tan blanca, e incluso el reflejo de tus ojos quiso ser un poco más vivo. Como si se tratase de magia, aprendiste a ser más feliz, y a aprovechar un poco más el día. De renacer sueles hablar.
Eran tiempos sin contrastes tan notables, y un blanco o un negro se hacían notar mucho en estos tiempos. Pero así mismo, nadie se daba cuenta de los extremos, así como el hielo más helado quema, y el fuego más candente también quema; era un mundo de desconocidos, donde las diferencias te hacían más desconocido y donde ojos y oídos faltaban. Pero no para ti, tuviste suerte. Tu oscuro pelo ondulaba con el furor de la brisa del mar.
Los pies se te mojaban muchas veces.
Pero te reías, después de estornudar.
El sol nunca bajaba. Aquella lluvia de alegría la verdad es que nunca escampó. Se hablaba como si fuera en realidad un sentimiento universal, o alguna estupidez del estilo. Pero bueno, eras tú, un extremo, un hielo o un fuego, blanco o negro, un emblema, hielo y fuego ahora... y el único reflejo de mis ojos.
No podía ser de otra forma.
La verdad es que te vi, a ti y a tu oscuro pelo moverse bajo el gran abrazo del tiempo y de los vientos... pero la mayor verdad es que me enamoré de ese momento, de esa ilusión, y de esa imaginación.
Y las palabras trascurrieron de una manera vertiginosa, volátil. Todo se hizo confuso, una llamada por teléfono, una bocina que sonó muy fuerte, y millones de réplicas entonces. Sirenas, y el agua del río que se alborotaba, agua de una pileta que se salía de su cauce y los árboles que se caían de su firmamento. Pero nada de eso era verdad.
Más así transcurrió todo en esa complicada mañana de un caluroso invierno.
Al día siguiente nevó. Por supuesto, el calor se fue tan rápido como el recuerdo de una ordinaria vida.
No podía ser de otra manera.
Y las palabras trascurrieron de una manera vertiginosa, volátil. Todo se hizo confuso, una llamada por teléfono, una bocina que sonó muy fuerte, y millones de réplicas entonces. Sirenas, y el agua del río que se alborotaba, agua de una pileta que se salía de su cauce y los árboles que se caían de su firmamento. Pero nada de eso era verdad.
Más así transcurrió todo en esa complicada mañana de un caluroso invierno.
Al día siguiente nevó. Por supuesto, el calor se fue tan rápido como el recuerdo de una ordinaria vida.
No podía ser de otra manera.
Mirando un poco el opaco cielo que rodeaba mi vista en la mañana, noté el contraste del frío que se sentía con el calor que observé. Smog y humo tapaban lo que conocíamos como cordillera, era un día más, un transcurso más.
El sonido de la música que la gente escuchaba autistamente en la locomoción colectiva me dio cuenta de cuan solo me encontraba en ese momento, pero a la vez la misma música me contagiaba. Jugué a adivinar qué escuchaba cada persona, y me sorprendía cada vez que veía a un joven sin escuchar música. Un espécimen, eso era. El sonido de los motores se hacía más fuerte...
Las casas cambiaban de forma. Conjunto de departamentos, conjunto de casas pareadas, conjunto de casas solas. Por una misma calle era todo tan distinto... y entonces me bajé, fueron como tres o cuatro paraderos antes y diablos, no sabía por qué había hecho eso.
Pobre criatura de dios.
Pobre hueón.
Cuando miré al cielo, estaba todo igual al que vi al salir de mi casa. El frío eso sí, era peor. Es como si acá estuviese aun más solo. Bueno, qué se le va a hacer.
La vida debe continuar.
The Show Must Go On.
El sonido de la música que la gente escuchaba autistamente en la locomoción colectiva me dio cuenta de cuan solo me encontraba en ese momento, pero a la vez la misma música me contagiaba. Jugué a adivinar qué escuchaba cada persona, y me sorprendía cada vez que veía a un joven sin escuchar música. Un espécimen, eso era. El sonido de los motores se hacía más fuerte...
Las casas cambiaban de forma. Conjunto de departamentos, conjunto de casas pareadas, conjunto de casas solas. Por una misma calle era todo tan distinto... y entonces me bajé, fueron como tres o cuatro paraderos antes y diablos, no sabía por qué había hecho eso.
Pobre criatura de dios.
Cuando miré al cielo, estaba todo igual al que vi al salir de mi casa. El frío eso sí, era peor. Es como si acá estuviese aun más solo. Bueno, qué se le va a hacer.
La vida debe continuar.
The Show Must Go On.
Un tema recurrente en mi es acerca de desvanecer. Desaparecer es algo como bastante especial, como si fuera algo de vida o muerte porque claro, sirve y es como respirar. Al fin y al cabo el tiempo avanza, la gente sigue llegando (y sigue yéndose), y nadie (o bueno, seamos justos, casi nadie) espera por tu bien-estar. Desaparecer, respirar, ahogarte, no dejar rastros.
Invierno es.
Mis manos como acechando, agarran la taza llena de café, agua, sin azúcar. Agua hirviendo, que quema el paladar, café amargo, que te hace sentir como despertar, la droga, la amargura, aquello que sabes que no te hace bien pero que sin embargo, porfiadamente has de tomar. Alerta, alarma, miras y escapas.
Frío, frío.
Crees que estás solo en el mundo cuando no es así. Luego avanzan los años y sabes que no estás solo pero sin embargo así te sientes. Es como si lograses ver más pero aun así sigues incapacitado de hacer algo puesto que claro, las cosas que puedes hacer al fin y al cabo son para ti, no para los otros. Cuesta mucho para los otros, es una tarea demasiado titánica, demasiado ardua... pero aún así lo intentas, lo intento. Es como morir, es como morir de frío todos los días. Te sientes más solo, pero sabes que es por algo, que es para alguien. Te sientes más egoísta, pero es lo que hay que hacer. La letra se hace más chica.
Fallas.
Pero lo intentas otra vez...
Las nubes te miran desesperadas. Hablan de ti y de aquel, de todo lo que logran ser esas personas. Hablan de mi y de sí, hablan de todos los que no están y claro... se dejan nublar, para que despaviles, para que trates de golpearte un poco, para que trates de darte una bofetada, que ojalá que te duela. Que te la pegues con fuerza. Con rabia. Sin amor.
Que la lluvia al final cae. Que el fuego se apague. Que al final todo sea un comienzo.
Silencio.
Ha llegado un poco de viento. Tal vez venga una calamidad, tal vez venga la más tranquila de las estaciones, pero...
Es hora de desaparecer.
Invierno es.
Mis manos como acechando, agarran la taza llena de café, agua, sin azúcar. Agua hirviendo, que quema el paladar, café amargo, que te hace sentir como despertar, la droga, la amargura, aquello que sabes que no te hace bien pero que sin embargo, porfiadamente has de tomar. Alerta, alarma, miras y escapas.
Frío, frío.
Crees que estás solo en el mundo cuando no es así. Luego avanzan los años y sabes que no estás solo pero sin embargo así te sientes. Es como si lograses ver más pero aun así sigues incapacitado de hacer algo puesto que claro, las cosas que puedes hacer al fin y al cabo son para ti, no para los otros. Cuesta mucho para los otros, es una tarea demasiado titánica, demasiado ardua... pero aún así lo intentas, lo intento. Es como morir, es como morir de frío todos los días. Te sientes más solo, pero sabes que es por algo, que es para alguien. Te sientes más egoísta, pero es lo que hay que hacer. La letra se hace más chica.
Fallas.
Pero lo intentas otra vez...
Las nubes te miran desesperadas. Hablan de ti y de aquel, de todo lo que logran ser esas personas. Hablan de mi y de sí, hablan de todos los que no están y claro... se dejan nublar, para que despaviles, para que trates de golpearte un poco, para que trates de darte una bofetada, que ojalá que te duela. Que te la pegues con fuerza. Con rabia. Sin amor.
Que la lluvia al final cae. Que el fuego se apague. Que al final todo sea un comienzo.
Silencio.
Ha llegado un poco de viento. Tal vez venga una calamidad, tal vez venga la más tranquila de las estaciones, pero...
Es hora de desaparecer.
Caer es como un deporte.
Con los ojos cansados fuiste a parar a su mirada. Estaba sola y no había nadie más alrededor, sentiste como la presencia se hacía más y más grande harta que ambos ojos se atrajeron para disipar aquella conexión rápidamente. Tú tenías ojeras y ella tenía el pelo desarreglado, tú te veías desordenado y ella como una pequeña princesa; como algún aventurero en desdicha, como alguna heredera a algún trono que ha escapado de su gran palacio.
Pero no era ni lo uno ni lo otro.
Estabas cansado, así que fuiste a parar al banco que estaba más cercano a ella. Querías escuchar su voz y se te ocurrió pedirle la hora. Ella te la dio inmediatamente, con una sonrisa y notaste como el desorden del pelo se hacía con casi toda su cara, era como si hubiera llorado; las ojeras no eran distintas.
Te reíste.
Se rieron.
La reunión transcurrió mientras el mundo se estaba acabando un poco más. Claro, se perdía algo de energía todos los días, como si todos estuviéramos cada vez más lejos. Por eso nos costó un montón, por eso costaba tanto mirarte... por eso costaba tanto encontrarme. Estuvimos ahí una eternidad, como si todo aquello nunca fuera a terminar, pero lo tendría que hacer, y más temprano que tarde, puesto que después de todo ambos eran personas normales, que sentían hambre y caminaban aun cuando en aquel instante ambos solo querían estar ahí.
Que el día es lindo, que el cielo está un poco despejado y que el sol está tranquilo. Como si fuera de manera telepática, hablaron de todos esos temas. Claro, se miraban y se reían, como si se entendieran. Hace muchísimo tiempo ambos no se reían. Una nube dio una helada sombra a lo que parecía un insólito y cálido día de invierno... pero incluso esa nube pasó.
Ambos estaban como estatuas en el mismo lugar, con la gran diferencia de que ahora podían sonreír un poco.
Todos se alejan y el otoño mismo ya estaba marchito. Los días eran helados, y hoy, en el funeral de las cosas que han de pasar nos hemos mirado, ha sido entretenido y la verdad es que hace tiempo no sonreía con tal sinceridad.
Como si se hubieran conocido desde infancia, ella atinó a preguntar:
- ¿Cómo estás?
A lo que él respondió con una extraña y serena convicción:
- Mucho mejor, ¿y tú?
Ambos cruzaron una delicada sonrisa.
- Parecido a ti. Igual no porque todos somos distintos, ¿verdad?
- Cierto.
- Mañana... mañana aquí mismo.
- ¡Lloverá!
- Siempre llueve. Siempre.
- Heh... mañana. Mañana.
La melodía que cruzó por la estación de trenes de aquel lugar, la verdad es que nunca volvió a ser la misma para los dos. Claro, el encuentro fue sumamente extraño, casi increíble y sacado de telenovela, pero a veces, pensaron ambos, que las miradas hablan mucho más. Y que las sonrisas te unen tanto...
Caer de nuevo, y ambos soportaron las lluvias e inclemencias con una sonrisa en sus rostros. Si caer era como un deporte, entonces ellos aprenderían.
Entonces ellos sonreirían.
Con los ojos cansados fuiste a parar a su mirada. Estaba sola y no había nadie más alrededor, sentiste como la presencia se hacía más y más grande harta que ambos ojos se atrajeron para disipar aquella conexión rápidamente. Tú tenías ojeras y ella tenía el pelo desarreglado, tú te veías desordenado y ella como una pequeña princesa; como algún aventurero en desdicha, como alguna heredera a algún trono que ha escapado de su gran palacio.
Pero no era ni lo uno ni lo otro.
Estabas cansado, así que fuiste a parar al banco que estaba más cercano a ella. Querías escuchar su voz y se te ocurrió pedirle la hora. Ella te la dio inmediatamente, con una sonrisa y notaste como el desorden del pelo se hacía con casi toda su cara, era como si hubiera llorado; las ojeras no eran distintas.
Te reíste.
Se rieron.
La reunión transcurrió mientras el mundo se estaba acabando un poco más. Claro, se perdía algo de energía todos los días, como si todos estuviéramos cada vez más lejos. Por eso nos costó un montón, por eso costaba tanto mirarte... por eso costaba tanto encontrarme. Estuvimos ahí una eternidad, como si todo aquello nunca fuera a terminar, pero lo tendría que hacer, y más temprano que tarde, puesto que después de todo ambos eran personas normales, que sentían hambre y caminaban aun cuando en aquel instante ambos solo querían estar ahí.
Que el día es lindo, que el cielo está un poco despejado y que el sol está tranquilo. Como si fuera de manera telepática, hablaron de todos esos temas. Claro, se miraban y se reían, como si se entendieran. Hace muchísimo tiempo ambos no se reían. Una nube dio una helada sombra a lo que parecía un insólito y cálido día de invierno... pero incluso esa nube pasó.
Ambos estaban como estatuas en el mismo lugar, con la gran diferencia de que ahora podían sonreír un poco.
Todos se alejan y el otoño mismo ya estaba marchito. Los días eran helados, y hoy, en el funeral de las cosas que han de pasar nos hemos mirado, ha sido entretenido y la verdad es que hace tiempo no sonreía con tal sinceridad.
Como si se hubieran conocido desde infancia, ella atinó a preguntar:
- ¿Cómo estás?
A lo que él respondió con una extraña y serena convicción:
- Mucho mejor, ¿y tú?
Ambos cruzaron una delicada sonrisa.
- Parecido a ti. Igual no porque todos somos distintos, ¿verdad?
- Cierto.
- Mañana... mañana aquí mismo.
- ¡Lloverá!
- Siempre llueve. Siempre.
- Heh... mañana. Mañana.
La melodía que cruzó por la estación de trenes de aquel lugar, la verdad es que nunca volvió a ser la misma para los dos. Claro, el encuentro fue sumamente extraño, casi increíble y sacado de telenovela, pero a veces, pensaron ambos, que las miradas hablan mucho más. Y que las sonrisas te unen tanto...
Caer de nuevo, y ambos soportaron las lluvias e inclemencias con una sonrisa en sus rostros. Si caer era como un deporte, entonces ellos aprenderían.
Entonces ellos sonreirían.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)