Cariño, amor y un acorde de guitarra. Todo puede ser lindo, pero hay gente que ha hecho que aquel sostenido, tenga un tempo lento. Tan lento que llega a ser triste.
Recelo, antipatía. Después de todo, ¿qué más esperas?
Es simple llegar y entregar una promesa. Soy de las personas que se ilusionan. De las que persiguen sobras con los ojos curiosos, grandes, como de gato curioso.
Puedo comprender, pero has sido lo suficientemente basura como para que no te escuche. Recuerdos que marchitan, te que es más frío en invierno. ¿Chocolates amargos? no, eso no. Y es literal.
Suenan las campanas del olvido y un rocío matinal inunda lo que es el claro de las mentes.
Yo acá.
Tu allá.
Yo no olvido, no lo recuerdes; no olvido lo malo ni lo bueno. Sabes que simplemente no puedo, y por lo mismo, si es de nuevo así, mejor que no. Mejor.
Como que esta vez se me vienen un millón de adjetivos a la cabeza. Yo, pelotudo escribiendo ahora en esto. Pero es inevitable hacerlo, eso de tener el impulso y ya.
Hay una basura que ha tenido como cambio de paradigma increíble, y...
"Trata de mirar con la mente y frente en alto".
Y eso de mente me cagó la siquis y todo. Esperemos ver cuanto dura.
Una pelotudez, me dije al instante, pero bueh, nada pierdo con intentar. Podría ser entretenido.
Hay una basura que ha tenido como cambio de paradigma increíble, y...
"Trata de mirar con la mente y frente en alto".
Y eso de mente me cagó la siquis y todo. Esperemos ver cuanto dura.
Una pelotudez, me dije al instante, pero bueh, nada pierdo con intentar. Podría ser entretenido.
Vicio que es de la vida con lágrimas que nadie aprecia.
Sacrificios que terminan en nada a tu vista es aquello que hace de mi rabia un cólera digno de los dioses. Me pregunto, siempre, si acaso tendrás memoria. Luego vienen aquellas cosas absurdas a la mente y me río, pero con pena, con impotencia. Con la mirada al piso.
Madre tierra.
Claro, el rencor es algo que va en mi. Es inevitable cuando lo pienso detalladamente, porque siempre me he sentido partícipe de aquellos sueños frustrados, de aquellos sueños interrumpidos, de aquellas personas que sueñan aun cuando las despiertan, aun cuando las matan. Y claro, muchos hablarán del perdón y esa clase de cosas, pero... no, simplemente no es tan fácil.
Porque no se trata de caridad.
Dilema de un pecado, horrible, terrible. Pero no intranquilizador.
Juegue, es lo que ellos dicen, juegue es lo que te digo yo.
De aquello que va en mi sangre, de aquello de mis ancestros, mis padres, los padres de mis padres y así en el gran árbol. No se puede sino que seguir adelante, no se puede sino que mirar al frente y seguir soñando.
Aunque claro, pueda fallar, y miserablemente.
Pero no importa, no pienso en el fallo.
Lo que hay que hacer, debe ser hecho.
Punto.
Sacrificios que terminan en nada a tu vista es aquello que hace de mi rabia un cólera digno de los dioses. Me pregunto, siempre, si acaso tendrás memoria. Luego vienen aquellas cosas absurdas a la mente y me río, pero con pena, con impotencia. Con la mirada al piso.
Madre tierra.
Claro, el rencor es algo que va en mi. Es inevitable cuando lo pienso detalladamente, porque siempre me he sentido partícipe de aquellos sueños frustrados, de aquellos sueños interrumpidos, de aquellas personas que sueñan aun cuando las despiertan, aun cuando las matan. Y claro, muchos hablarán del perdón y esa clase de cosas, pero... no, simplemente no es tan fácil.
Porque no se trata de caridad.
Dilema de un pecado, horrible, terrible. Pero no intranquilizador.
Juegue, es lo que ellos dicen, juegue es lo que te digo yo.
De aquello que va en mi sangre, de aquello de mis ancestros, mis padres, los padres de mis padres y así en el gran árbol. No se puede sino que seguir adelante, no se puede sino que mirar al frente y seguir soñando.
Aunque claro, pueda fallar, y miserablemente.
Pero no importa, no pienso en el fallo.
Lo que hay que hacer, debe ser hecho.
Punto.
No sin pensar saliste. No sin querer lo hiciste.
Viviste como nadie, moriste como todos
Y la verdad, es que la ilusión y el derrumbe de ella es lo que domina dentro de lo que es "esto".
Llega a ser increíble.
La capacidad de desaparecer pierde sentido, sin embargo, la de aparecer se hace menos necesaria.
Es algo.
Nuevamente, otra temporada de mierda.
Nuevamente, aquello que llega sin preverlo, aunque estés en el calendario.
Viviste como nadie, moriste como todos
Y la verdad, es que la ilusión y el derrumbe de ella es lo que domina dentro de lo que es "esto".
Llega a ser increíble.
La capacidad de desaparecer pierde sentido, sin embargo, la de aparecer se hace menos necesaria.
Es algo.
Nuevamente, otra temporada de mierda.
Nuevamente, aquello que llega sin preverlo, aunque estés en el calendario.
lunes, 19 de diciembre de 2011
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personas que se atrevieron a opinar
Rapto de una noche de primavera
Agotado, es poco el tiempo que queda para el despertar. Un cielo enorme se escapaba afuera de lo que se sentía acá, pero el interés en verlo era nulo; solo quería descansar. Solo quería un poco de pasto y dormir relajadamente, como solía hacerlo antes: sin preocupaciones, siendo el más simple de los simples.
Originalidades van, pero cuesta mucho que vuelvan.
Y así el tiempo de aquello pasa desesperadamente rápido. El sol y el sueño de una estrella. El calor de una primavera ahogada por el calor de verano se hacía sentir más. Añoraba con el frío del norte, añoraba con la paz del sur, aquella dualidad nunca lo dejaba estar tranquilo. Era inevitable por decirlo así: es de esa manera por la cual la estructura de su pensar se configuraba. Y observó un destello plateado por sobre la noche que avecindaba, pero convino en que era solamente su deseo y su desesperación.
Y tal vez así simplemente fue.
Voz clara que recorre con su mirada por aquellas cosas que podrías llamar tiempo. Eco, eco. No es como que aquel lugar ameritase tenerlo, pero dentro de las mentes toda clase de posibilidades se pueden dar, para que al final del día termines esquizofrénico y con un dolor de cabeza horrible.
...
...y que si piensas mucho en esas otras cosas, terminas con un dolor del alma que nadie te saca. Nadie.
Porque claro, es así como eres, es así como funcionas. Como si estuvieras destinado para estar en soledad, volviste a mirar al cielo que no era cielo y te diste cuenta de lo solo que estabas.
Una vez más apagaste la luz.
Claro, no era lo que esperabas, no era lo que querías, pero la desesperación lo ameritaba, después de todo... después de todo, nadie sabe lo que te depara el sentir. Porque mañana sin lugar a dudas puede ser peor.
Y es siempre muy probable que así lo sea.
Originalidades van, pero cuesta mucho que vuelvan.
Y así el tiempo de aquello pasa desesperadamente rápido. El sol y el sueño de una estrella. El calor de una primavera ahogada por el calor de verano se hacía sentir más. Añoraba con el frío del norte, añoraba con la paz del sur, aquella dualidad nunca lo dejaba estar tranquilo. Era inevitable por decirlo así: es de esa manera por la cual la estructura de su pensar se configuraba. Y observó un destello plateado por sobre la noche que avecindaba, pero convino en que era solamente su deseo y su desesperación.
Y tal vez así simplemente fue.
Voz clara que recorre con su mirada por aquellas cosas que podrías llamar tiempo. Eco, eco. No es como que aquel lugar ameritase tenerlo, pero dentro de las mentes toda clase de posibilidades se pueden dar, para que al final del día termines esquizofrénico y con un dolor de cabeza horrible.
...
...y que si piensas mucho en esas otras cosas, terminas con un dolor del alma que nadie te saca. Nadie.
Porque claro, es así como eres, es así como funcionas. Como si estuvieras destinado para estar en soledad, volviste a mirar al cielo que no era cielo y te diste cuenta de lo solo que estabas.
Una vez más apagaste la luz.
Claro, no era lo que esperabas, no era lo que querías, pero la desesperación lo ameritaba, después de todo... después de todo, nadie sabe lo que te depara el sentir. Porque mañana sin lugar a dudas puede ser peor.
Y es siempre muy probable que así lo sea.
Imposibilidad de rechazo. La duna del desierto, siempre imposible, me rechazó el aliento. Insondable, el sol miraba a través de aquellas nubes que no existían. Improbable, la lluvia que añoraba. Especie escasa, posibilidad imposible.
Pavor, asfixia, latidos que parecen explotar.
Y aun así caminaste como si nada.
Jamás negaste, pero aquella actitud venía de otras formas.
Y los días avanzaron en suspenso.
Pavor, asfixia, latidos que parecen explotar.
Y aun así caminaste como si nada.
Jamás negaste, pero aquella actitud venía de otras formas.
Y los días avanzaron en suspenso.
Literal o metafórico. Ambos hilos que se entretejen y se hacen ver. Mar, emociones y deseos.
Cuesta mirar al cielo cuando es demasiado lo que el sol ilumina, así, como el alma ha de sentir la no correspondencia y la eterna admiración. Lleno de errores del ser, te das por vencido. Aquello es divino y tú eres, mortal.
Pero es inevitable ir en búsqueda de aquello, ir en búsqueda de tu luz. Como creer que el sol es tuyo, como luna que eres. Y correr como un infeliz mortal ante el enceguecedor resplandor de aquello, que bien sabes, es divino. Y otra vez, el mismo punto, las mismas enseñanzas de las cuales no aprendes nada. Es casi obvio, es casi tu naturaleza: esa parte imborrable del yo, como si fuera un pecado original.
Creer en las antiguas leyendas románticas y tristes. Desgracias y calamidades. Amargarse en vida de que tal romanticismo está lleno de plegarias que muchas veces nunca fueron escuchadas, o que tal vez peor, aquel dios te las concedió a su soberano antojo. Es inevitable gritar al cielo.
Es inevitable el clamor contra ese dios.
Y observas de que tu vida se llena de metáforas. Pero el tú es tan literal que nadie lo capta; terminas siendo como una visión de oasis en un desierto ¡Cuánto quiero creer en ti!
Claro, terminas siendo una metáfora.
Eterno camino congelado de mares tormentosos o eterno camino de un desierto interminable. En ambas mueres.
Mueres.
Pereces.
Pero la vida sigue, y de aquello que tal vez fuiste, llegarás de nuevo. Años, días, meses, segundos, milenios. Quien sabe. Pero la verdad es que pocos verdaderamente aprenden.
Y siempre he sentido que nosotros no somos al menos esos aquellos.
Desgarra, crece, aprende. Vuelve a caer.
Y el sol está ahí arriba y te mira como si nada. En estos últimos tiempos, se ríe de ti iluminando pero con un frío atroz, o te ilumina y te carboniza. El sol te mira y tal vez uno llegase a pensar que se ríe de ti. Como si en un trono estuviese. Pero (tal vez) no es verdad. La verdad es que (nuevamente) tal vez ni siquiera te mire.
Pero la luna que existe en los cielos que nunca alcanzaremos a tocar te señala el camino. Complicada es, pero dentro de la hostilidad natural es la única que te da la mano. Y dentro de toda esta basura de lo que es camino a seguir, nunca nos damos cuenta de aquello hasta que vienen las oscuras nubes.
Y más miserables somos.
Se van las nubes, y olvidamos todo. Y cuando recuerdas, es porque estás lúcido. Y cuando estás lúcido, el mar es tu guillotina y el desierto es tu veneno.
Vagamente miras al cielo, mientras los nubarrones de los ojos cubren lo que ves. Dejas de mirar.
Te das cuenta de que aquí estás.
Y otro día, otro mundo ha acabado.
Cuesta mirar al cielo cuando es demasiado lo que el sol ilumina, así, como el alma ha de sentir la no correspondencia y la eterna admiración. Lleno de errores del ser, te das por vencido. Aquello es divino y tú eres, mortal.
Pero es inevitable ir en búsqueda de aquello, ir en búsqueda de tu luz. Como creer que el sol es tuyo, como luna que eres. Y correr como un infeliz mortal ante el enceguecedor resplandor de aquello, que bien sabes, es divino. Y otra vez, el mismo punto, las mismas enseñanzas de las cuales no aprendes nada. Es casi obvio, es casi tu naturaleza: esa parte imborrable del yo, como si fuera un pecado original.
Creer en las antiguas leyendas románticas y tristes. Desgracias y calamidades. Amargarse en vida de que tal romanticismo está lleno de plegarias que muchas veces nunca fueron escuchadas, o que tal vez peor, aquel dios te las concedió a su soberano antojo. Es inevitable gritar al cielo.
Es inevitable el clamor contra ese dios.
Y observas de que tu vida se llena de metáforas. Pero el tú es tan literal que nadie lo capta; terminas siendo como una visión de oasis en un desierto ¡Cuánto quiero creer en ti!
Claro, terminas siendo una metáfora.
Eterno camino congelado de mares tormentosos o eterno camino de un desierto interminable. En ambas mueres.
Mueres.
Pereces.
Pero la vida sigue, y de aquello que tal vez fuiste, llegarás de nuevo. Años, días, meses, segundos, milenios. Quien sabe. Pero la verdad es que pocos verdaderamente aprenden.
Y siempre he sentido que nosotros no somos al menos esos aquellos.
Desgarra, crece, aprende. Vuelve a caer.
Y el sol está ahí arriba y te mira como si nada. En estos últimos tiempos, se ríe de ti iluminando pero con un frío atroz, o te ilumina y te carboniza. El sol te mira y tal vez uno llegase a pensar que se ríe de ti. Como si en un trono estuviese. Pero (tal vez) no es verdad. La verdad es que (nuevamente) tal vez ni siquiera te mire.
Pero la luna que existe en los cielos que nunca alcanzaremos a tocar te señala el camino. Complicada es, pero dentro de la hostilidad natural es la única que te da la mano. Y dentro de toda esta basura de lo que es camino a seguir, nunca nos damos cuenta de aquello hasta que vienen las oscuras nubes.
Y más miserables somos.
Se van las nubes, y olvidamos todo. Y cuando recuerdas, es porque estás lúcido. Y cuando estás lúcido, el mar es tu guillotina y el desierto es tu veneno.
Vagamente miras al cielo, mientras los nubarrones de los ojos cubren lo que ves. Dejas de mirar.
Te das cuenta de que aquí estás.
Y otro día, otro mundo ha acabado.
Intenso ritmo de cansancio, mierda de nostalgia, y canciones tristes.
(De sonrisas fingidas son los tiempos)
Claro, uno puede ir y mirar como el mundo anda, pero te juro que cansa. En el peor (o tal vez mejor) de los casos, lo podría prometer. Cantando, cantando.
De hecho, es tanta la verborrea que es como si mi mente no pudiera soportar un gran conjunto de elementos algo racionales (o siquiera la expresión del sentimentalismo) para ser expuestos en lo escrito. Es loco también. Llega a ser masoquistamente entretenido.
(...)
Demonios.
El amanecer de las cosas hace que claro, quiera, pueda y deba sentir un ánimo de piano que toca suaves y potentes notas; de luces de un sol que amenaza con ser de verano. Una vida que llega a entregar más vida, la capacidad que claramente no tengo. Envidia. Cómo me gustaría ser aire; es como si así fuese un poco más... útil. No sé. No sé lo que quiero decir. Y otra vez: demonios.
Ha pasado el tiempo, ¿no crees?
Y yo sigo siendo el mismo. Claro, siempre se agregan cosas extras, siempre pasa. Desde conocimiento hasta más coraza de puerco, pero... en el fondo se es el mismo. Yo. 17 eternos años. Pero nadie parece darse cuenta, o sea. Tú entiendes.
Como un video de desprecio.
Como una carta de apologías.
Como una imagen de eterna sombra.
Porque al final yo soy de las clase de personas que ilumina su camino con cosas que no son precisamente luz. Y que claro, como toda persona solitaria, tiende (aun acompañado y todo) inevitablemente a la soledad. No se sorprenda. Siempre ha sido así. Hay personas que le llaman "colores verdaderos".
En fin.
(De sonrisas fingidas son los tiempos)
Claro, uno puede ir y mirar como el mundo anda, pero te juro que cansa. En el peor (o tal vez mejor) de los casos, lo podría prometer. Cantando, cantando.
De hecho, es tanta la verborrea que es como si mi mente no pudiera soportar un gran conjunto de elementos algo racionales (o siquiera la expresión del sentimentalismo) para ser expuestos en lo escrito. Es loco también. Llega a ser masoquistamente entretenido.
(...)
Demonios.
El amanecer de las cosas hace que claro, quiera, pueda y deba sentir un ánimo de piano que toca suaves y potentes notas; de luces de un sol que amenaza con ser de verano. Una vida que llega a entregar más vida, la capacidad que claramente no tengo. Envidia. Cómo me gustaría ser aire; es como si así fuese un poco más... útil. No sé. No sé lo que quiero decir. Y otra vez: demonios.
Ha pasado el tiempo, ¿no crees?
Y yo sigo siendo el mismo. Claro, siempre se agregan cosas extras, siempre pasa. Desde conocimiento hasta más coraza de puerco, pero... en el fondo se es el mismo. Yo. 17 eternos años. Pero nadie parece darse cuenta, o sea. Tú entiendes.
Como un video de desprecio.
Como una carta de apologías.
Como una imagen de eterna sombra.
Porque al final yo soy de las clase de personas que ilumina su camino con cosas que no son precisamente luz. Y que claro, como toda persona solitaria, tiende (aun acompañado y todo) inevitablemente a la soledad. No se sorprenda. Siempre ha sido así. Hay personas que le llaman "colores verdaderos".
En fin.
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