Cariño, amor y un acorde de guitarra. Todo puede ser lindo, pero hay gente que ha hecho que aquel sostenido, tenga un tempo lento. Tan lento que llega a ser triste.
Recelo, antipatía. Después de todo, ¿qué más esperas?
Es simple llegar y entregar una promesa. Soy de las personas que se ilusionan. De las que persiguen sobras con los ojos curiosos, grandes, como de gato curioso.
Puedo comprender, pero has sido lo suficientemente basura como para que no te escuche. Recuerdos que marchitan, te que es más frío en invierno. ¿Chocolates amargos? no, eso no. Y es literal.
Suenan las campanas del olvido y un rocío matinal inunda lo que es el claro de las mentes.
Yo acá.
Tu allá.
Yo no olvido, no lo recuerdes; no olvido lo malo ni lo bueno. Sabes que simplemente no puedo, y por lo mismo, si es de nuevo así, mejor que no. Mejor.
Como que esta vez se me vienen un millón de adjetivos a la cabeza. Yo, pelotudo escribiendo ahora en esto. Pero es inevitable hacerlo, eso de tener el impulso y ya.
Hay una basura que ha tenido como cambio de paradigma increíble, y...
"Trata de mirar con la mente y frente en alto".
Y eso de mente me cagó la siquis y todo. Esperemos ver cuanto dura.
Una pelotudez, me dije al instante, pero bueh, nada pierdo con intentar. Podría ser entretenido.
Hay una basura que ha tenido como cambio de paradigma increíble, y...
"Trata de mirar con la mente y frente en alto".
Y eso de mente me cagó la siquis y todo. Esperemos ver cuanto dura.
Una pelotudez, me dije al instante, pero bueh, nada pierdo con intentar. Podría ser entretenido.
Vicio que es de la vida con lágrimas que nadie aprecia.
Sacrificios que terminan en nada a tu vista es aquello que hace de mi rabia un cólera digno de los dioses. Me pregunto, siempre, si acaso tendrás memoria. Luego vienen aquellas cosas absurdas a la mente y me río, pero con pena, con impotencia. Con la mirada al piso.
Madre tierra.
Claro, el rencor es algo que va en mi. Es inevitable cuando lo pienso detalladamente, porque siempre me he sentido partícipe de aquellos sueños frustrados, de aquellos sueños interrumpidos, de aquellas personas que sueñan aun cuando las despiertan, aun cuando las matan. Y claro, muchos hablarán del perdón y esa clase de cosas, pero... no, simplemente no es tan fácil.
Porque no se trata de caridad.
Dilema de un pecado, horrible, terrible. Pero no intranquilizador.
Juegue, es lo que ellos dicen, juegue es lo que te digo yo.
De aquello que va en mi sangre, de aquello de mis ancestros, mis padres, los padres de mis padres y así en el gran árbol. No se puede sino que seguir adelante, no se puede sino que mirar al frente y seguir soñando.
Aunque claro, pueda fallar, y miserablemente.
Pero no importa, no pienso en el fallo.
Lo que hay que hacer, debe ser hecho.
Punto.
Sacrificios que terminan en nada a tu vista es aquello que hace de mi rabia un cólera digno de los dioses. Me pregunto, siempre, si acaso tendrás memoria. Luego vienen aquellas cosas absurdas a la mente y me río, pero con pena, con impotencia. Con la mirada al piso.
Madre tierra.
Claro, el rencor es algo que va en mi. Es inevitable cuando lo pienso detalladamente, porque siempre me he sentido partícipe de aquellos sueños frustrados, de aquellos sueños interrumpidos, de aquellas personas que sueñan aun cuando las despiertan, aun cuando las matan. Y claro, muchos hablarán del perdón y esa clase de cosas, pero... no, simplemente no es tan fácil.
Porque no se trata de caridad.
Dilema de un pecado, horrible, terrible. Pero no intranquilizador.
Juegue, es lo que ellos dicen, juegue es lo que te digo yo.
De aquello que va en mi sangre, de aquello de mis ancestros, mis padres, los padres de mis padres y así en el gran árbol. No se puede sino que seguir adelante, no se puede sino que mirar al frente y seguir soñando.
Aunque claro, pueda fallar, y miserablemente.
Pero no importa, no pienso en el fallo.
Lo que hay que hacer, debe ser hecho.
Punto.
No sin pensar saliste. No sin querer lo hiciste.
Viviste como nadie, moriste como todos
Y la verdad, es que la ilusión y el derrumbe de ella es lo que domina dentro de lo que es "esto".
Llega a ser increíble.
La capacidad de desaparecer pierde sentido, sin embargo, la de aparecer se hace menos necesaria.
Es algo.
Nuevamente, otra temporada de mierda.
Nuevamente, aquello que llega sin preverlo, aunque estés en el calendario.
Viviste como nadie, moriste como todos
Y la verdad, es que la ilusión y el derrumbe de ella es lo que domina dentro de lo que es "esto".
Llega a ser increíble.
La capacidad de desaparecer pierde sentido, sin embargo, la de aparecer se hace menos necesaria.
Es algo.
Nuevamente, otra temporada de mierda.
Nuevamente, aquello que llega sin preverlo, aunque estés en el calendario.
lunes, 19 de diciembre de 2011
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Rapto de una noche de primavera
Agotado, es poco el tiempo que queda para el despertar. Un cielo enorme se escapaba afuera de lo que se sentía acá, pero el interés en verlo era nulo; solo quería descansar. Solo quería un poco de pasto y dormir relajadamente, como solía hacerlo antes: sin preocupaciones, siendo el más simple de los simples.
Originalidades van, pero cuesta mucho que vuelvan.
Y así el tiempo de aquello pasa desesperadamente rápido. El sol y el sueño de una estrella. El calor de una primavera ahogada por el calor de verano se hacía sentir más. Añoraba con el frío del norte, añoraba con la paz del sur, aquella dualidad nunca lo dejaba estar tranquilo. Era inevitable por decirlo así: es de esa manera por la cual la estructura de su pensar se configuraba. Y observó un destello plateado por sobre la noche que avecindaba, pero convino en que era solamente su deseo y su desesperación.
Y tal vez así simplemente fue.
Voz clara que recorre con su mirada por aquellas cosas que podrías llamar tiempo. Eco, eco. No es como que aquel lugar ameritase tenerlo, pero dentro de las mentes toda clase de posibilidades se pueden dar, para que al final del día termines esquizofrénico y con un dolor de cabeza horrible.
...
...y que si piensas mucho en esas otras cosas, terminas con un dolor del alma que nadie te saca. Nadie.
Porque claro, es así como eres, es así como funcionas. Como si estuvieras destinado para estar en soledad, volviste a mirar al cielo que no era cielo y te diste cuenta de lo solo que estabas.
Una vez más apagaste la luz.
Claro, no era lo que esperabas, no era lo que querías, pero la desesperación lo ameritaba, después de todo... después de todo, nadie sabe lo que te depara el sentir. Porque mañana sin lugar a dudas puede ser peor.
Y es siempre muy probable que así lo sea.
Originalidades van, pero cuesta mucho que vuelvan.
Y así el tiempo de aquello pasa desesperadamente rápido. El sol y el sueño de una estrella. El calor de una primavera ahogada por el calor de verano se hacía sentir más. Añoraba con el frío del norte, añoraba con la paz del sur, aquella dualidad nunca lo dejaba estar tranquilo. Era inevitable por decirlo así: es de esa manera por la cual la estructura de su pensar se configuraba. Y observó un destello plateado por sobre la noche que avecindaba, pero convino en que era solamente su deseo y su desesperación.
Y tal vez así simplemente fue.
Voz clara que recorre con su mirada por aquellas cosas que podrías llamar tiempo. Eco, eco. No es como que aquel lugar ameritase tenerlo, pero dentro de las mentes toda clase de posibilidades se pueden dar, para que al final del día termines esquizofrénico y con un dolor de cabeza horrible.
...
...y que si piensas mucho en esas otras cosas, terminas con un dolor del alma que nadie te saca. Nadie.
Porque claro, es así como eres, es así como funcionas. Como si estuvieras destinado para estar en soledad, volviste a mirar al cielo que no era cielo y te diste cuenta de lo solo que estabas.
Una vez más apagaste la luz.
Claro, no era lo que esperabas, no era lo que querías, pero la desesperación lo ameritaba, después de todo... después de todo, nadie sabe lo que te depara el sentir. Porque mañana sin lugar a dudas puede ser peor.
Y es siempre muy probable que así lo sea.
Imposibilidad de rechazo. La duna del desierto, siempre imposible, me rechazó el aliento. Insondable, el sol miraba a través de aquellas nubes que no existían. Improbable, la lluvia que añoraba. Especie escasa, posibilidad imposible.
Pavor, asfixia, latidos que parecen explotar.
Y aun así caminaste como si nada.
Jamás negaste, pero aquella actitud venía de otras formas.
Y los días avanzaron en suspenso.
Pavor, asfixia, latidos que parecen explotar.
Y aun así caminaste como si nada.
Jamás negaste, pero aquella actitud venía de otras formas.
Y los días avanzaron en suspenso.
Literal o metafórico. Ambos hilos que se entretejen y se hacen ver. Mar, emociones y deseos.
Cuesta mirar al cielo cuando es demasiado lo que el sol ilumina, así, como el alma ha de sentir la no correspondencia y la eterna admiración. Lleno de errores del ser, te das por vencido. Aquello es divino y tú eres, mortal.
Pero es inevitable ir en búsqueda de aquello, ir en búsqueda de tu luz. Como creer que el sol es tuyo, como luna que eres. Y correr como un infeliz mortal ante el enceguecedor resplandor de aquello, que bien sabes, es divino. Y otra vez, el mismo punto, las mismas enseñanzas de las cuales no aprendes nada. Es casi obvio, es casi tu naturaleza: esa parte imborrable del yo, como si fuera un pecado original.
Creer en las antiguas leyendas románticas y tristes. Desgracias y calamidades. Amargarse en vida de que tal romanticismo está lleno de plegarias que muchas veces nunca fueron escuchadas, o que tal vez peor, aquel dios te las concedió a su soberano antojo. Es inevitable gritar al cielo.
Es inevitable el clamor contra ese dios.
Y observas de que tu vida se llena de metáforas. Pero el tú es tan literal que nadie lo capta; terminas siendo como una visión de oasis en un desierto ¡Cuánto quiero creer en ti!
Claro, terminas siendo una metáfora.
Eterno camino congelado de mares tormentosos o eterno camino de un desierto interminable. En ambas mueres.
Mueres.
Pereces.
Pero la vida sigue, y de aquello que tal vez fuiste, llegarás de nuevo. Años, días, meses, segundos, milenios. Quien sabe. Pero la verdad es que pocos verdaderamente aprenden.
Y siempre he sentido que nosotros no somos al menos esos aquellos.
Desgarra, crece, aprende. Vuelve a caer.
Y el sol está ahí arriba y te mira como si nada. En estos últimos tiempos, se ríe de ti iluminando pero con un frío atroz, o te ilumina y te carboniza. El sol te mira y tal vez uno llegase a pensar que se ríe de ti. Como si en un trono estuviese. Pero (tal vez) no es verdad. La verdad es que (nuevamente) tal vez ni siquiera te mire.
Pero la luna que existe en los cielos que nunca alcanzaremos a tocar te señala el camino. Complicada es, pero dentro de la hostilidad natural es la única que te da la mano. Y dentro de toda esta basura de lo que es camino a seguir, nunca nos damos cuenta de aquello hasta que vienen las oscuras nubes.
Y más miserables somos.
Se van las nubes, y olvidamos todo. Y cuando recuerdas, es porque estás lúcido. Y cuando estás lúcido, el mar es tu guillotina y el desierto es tu veneno.
Vagamente miras al cielo, mientras los nubarrones de los ojos cubren lo que ves. Dejas de mirar.
Te das cuenta de que aquí estás.
Y otro día, otro mundo ha acabado.
Cuesta mirar al cielo cuando es demasiado lo que el sol ilumina, así, como el alma ha de sentir la no correspondencia y la eterna admiración. Lleno de errores del ser, te das por vencido. Aquello es divino y tú eres, mortal.
Pero es inevitable ir en búsqueda de aquello, ir en búsqueda de tu luz. Como creer que el sol es tuyo, como luna que eres. Y correr como un infeliz mortal ante el enceguecedor resplandor de aquello, que bien sabes, es divino. Y otra vez, el mismo punto, las mismas enseñanzas de las cuales no aprendes nada. Es casi obvio, es casi tu naturaleza: esa parte imborrable del yo, como si fuera un pecado original.
Creer en las antiguas leyendas románticas y tristes. Desgracias y calamidades. Amargarse en vida de que tal romanticismo está lleno de plegarias que muchas veces nunca fueron escuchadas, o que tal vez peor, aquel dios te las concedió a su soberano antojo. Es inevitable gritar al cielo.
Es inevitable el clamor contra ese dios.
Y observas de que tu vida se llena de metáforas. Pero el tú es tan literal que nadie lo capta; terminas siendo como una visión de oasis en un desierto ¡Cuánto quiero creer en ti!
Claro, terminas siendo una metáfora.
Eterno camino congelado de mares tormentosos o eterno camino de un desierto interminable. En ambas mueres.
Mueres.
Pereces.
Pero la vida sigue, y de aquello que tal vez fuiste, llegarás de nuevo. Años, días, meses, segundos, milenios. Quien sabe. Pero la verdad es que pocos verdaderamente aprenden.
Y siempre he sentido que nosotros no somos al menos esos aquellos.
Desgarra, crece, aprende. Vuelve a caer.
Y el sol está ahí arriba y te mira como si nada. En estos últimos tiempos, se ríe de ti iluminando pero con un frío atroz, o te ilumina y te carboniza. El sol te mira y tal vez uno llegase a pensar que se ríe de ti. Como si en un trono estuviese. Pero (tal vez) no es verdad. La verdad es que (nuevamente) tal vez ni siquiera te mire.
Pero la luna que existe en los cielos que nunca alcanzaremos a tocar te señala el camino. Complicada es, pero dentro de la hostilidad natural es la única que te da la mano. Y dentro de toda esta basura de lo que es camino a seguir, nunca nos damos cuenta de aquello hasta que vienen las oscuras nubes.
Y más miserables somos.
Se van las nubes, y olvidamos todo. Y cuando recuerdas, es porque estás lúcido. Y cuando estás lúcido, el mar es tu guillotina y el desierto es tu veneno.
Vagamente miras al cielo, mientras los nubarrones de los ojos cubren lo que ves. Dejas de mirar.
Te das cuenta de que aquí estás.
Y otro día, otro mundo ha acabado.
Intenso ritmo de cansancio, mierda de nostalgia, y canciones tristes.
(De sonrisas fingidas son los tiempos)
Claro, uno puede ir y mirar como el mundo anda, pero te juro que cansa. En el peor (o tal vez mejor) de los casos, lo podría prometer. Cantando, cantando.
De hecho, es tanta la verborrea que es como si mi mente no pudiera soportar un gran conjunto de elementos algo racionales (o siquiera la expresión del sentimentalismo) para ser expuestos en lo escrito. Es loco también. Llega a ser masoquistamente entretenido.
(...)
Demonios.
El amanecer de las cosas hace que claro, quiera, pueda y deba sentir un ánimo de piano que toca suaves y potentes notas; de luces de un sol que amenaza con ser de verano. Una vida que llega a entregar más vida, la capacidad que claramente no tengo. Envidia. Cómo me gustaría ser aire; es como si así fuese un poco más... útil. No sé. No sé lo que quiero decir. Y otra vez: demonios.
Ha pasado el tiempo, ¿no crees?
Y yo sigo siendo el mismo. Claro, siempre se agregan cosas extras, siempre pasa. Desde conocimiento hasta más coraza de puerco, pero... en el fondo se es el mismo. Yo. 17 eternos años. Pero nadie parece darse cuenta, o sea. Tú entiendes.
Como un video de desprecio.
Como una carta de apologías.
Como una imagen de eterna sombra.
Porque al final yo soy de las clase de personas que ilumina su camino con cosas que no son precisamente luz. Y que claro, como toda persona solitaria, tiende (aun acompañado y todo) inevitablemente a la soledad. No se sorprenda. Siempre ha sido así. Hay personas que le llaman "colores verdaderos".
En fin.
(De sonrisas fingidas son los tiempos)
Claro, uno puede ir y mirar como el mundo anda, pero te juro que cansa. En el peor (o tal vez mejor) de los casos, lo podría prometer. Cantando, cantando.
De hecho, es tanta la verborrea que es como si mi mente no pudiera soportar un gran conjunto de elementos algo racionales (o siquiera la expresión del sentimentalismo) para ser expuestos en lo escrito. Es loco también. Llega a ser masoquistamente entretenido.
(...)
Demonios.
El amanecer de las cosas hace que claro, quiera, pueda y deba sentir un ánimo de piano que toca suaves y potentes notas; de luces de un sol que amenaza con ser de verano. Una vida que llega a entregar más vida, la capacidad que claramente no tengo. Envidia. Cómo me gustaría ser aire; es como si así fuese un poco más... útil. No sé. No sé lo que quiero decir. Y otra vez: demonios.
Ha pasado el tiempo, ¿no crees?
Y yo sigo siendo el mismo. Claro, siempre se agregan cosas extras, siempre pasa. Desde conocimiento hasta más coraza de puerco, pero... en el fondo se es el mismo. Yo. 17 eternos años. Pero nadie parece darse cuenta, o sea. Tú entiendes.
Como un video de desprecio.
Como una carta de apologías.
Como una imagen de eterna sombra.
Porque al final yo soy de las clase de personas que ilumina su camino con cosas que no son precisamente luz. Y que claro, como toda persona solitaria, tiende (aun acompañado y todo) inevitablemente a la soledad. No se sorprenda. Siempre ha sido así. Hay personas que le llaman "colores verdaderos".
En fin.
De alguna manera te mataría. Todo da vueltas, menos el camino; ese se retuerce solo.
Espiral en sí mismo.
Espiral que no acaba.
Espiral de cadenas demasiado pesadas.
Y conforme va pasando el tiempo, siento que el azul se eleva cada vez más. Llega a ser inalcanzable, mi estatura ya no es suficiente sino que para añorar lo que podría ser tocar el resplandor diario.
Vivir en un espiral y lidiar con los sueños.
Y de manera especial, te diría: arranca, corre y aprende lo que es sufrir en la vida, mientras yo te alcanzo para darte muerte.
No hay otra manera.
Maneras, maneras.
Formas.
Esta cuestión de la vida se hace ridículamente enorme, pesada y fría.
Y en el fondo no es infortunio... es una connotación negativa y absoluta. Suerte de predestinación, pero sin suerte. Certeza.
Claro, nosotros somos seres que aprendemos del error, que tropezamos miles de veces con la misma piedra y que al final, para saber apreciar el bien, tenemos que conocer el mal. Ponerse a prueba de manera innecesaria es tan humano que llega a ser ridículo.
Espiral en sí mismo.
Espiral que no acaba.
Espiral de cadenas demasiado pesadas.
Y conforme va pasando el tiempo, siento que el azul se eleva cada vez más. Llega a ser inalcanzable, mi estatura ya no es suficiente sino que para añorar lo que podría ser tocar el resplandor diario.
Vivir en un espiral y lidiar con los sueños.
Y de manera especial, te diría: arranca, corre y aprende lo que es sufrir en la vida, mientras yo te alcanzo para darte muerte.
No hay otra manera.
Maneras, maneras.
Formas.
Esta cuestión de la vida se hace ridículamente enorme, pesada y fría.
Y en el fondo no es infortunio... es una connotación negativa y absoluta. Suerte de predestinación, pero sin suerte. Certeza.
Claro, nosotros somos seres que aprendemos del error, que tropezamos miles de veces con la misma piedra y que al final, para saber apreciar el bien, tenemos que conocer el mal. Ponerse a prueba de manera innecesaria es tan humano que llega a ser ridículo.
Y de un trozo de luz de luna
que oscureció las esperanzas del sol,
con mi mente perdida en la tuya,
no vi ni esperanza ni dios.
Que de un demonio encerrado,
enceguecido desesperar vi...
aquella silueta ya había escapado,
hacia aquel lugar donde nunca pude ir.
Mente trovadora,
ganas de volar:
a quién ahora quieres engañar.
Que de luces depende tu alma,
que del sol depende tu estar...
Alma confundida en lenguas de plata,
el sonido es fuerte para no sentir;
con engaños nunca cumpliste la hazaña,
hazaña en la que solo añorabas morir.
que oscureció las esperanzas del sol,
con mi mente perdida en la tuya,
no vi ni esperanza ni dios.
Que de un demonio encerrado,
enceguecido desesperar vi...
aquella silueta ya había escapado,
hacia aquel lugar donde nunca pude ir.
Mente trovadora,
ganas de volar:
a quién ahora quieres engañar.
Que de luces depende tu alma,
que del sol depende tu estar...
Alma confundida en lenguas de plata,
el sonido es fuerte para no sentir;
con engaños nunca cumpliste la hazaña,
hazaña en la que solo añorabas morir.
Sucede que de la inspiración se pueden sacar muchas conclusiones, y botar muchas basuras. Entonces, me digo, como tratando de explicar, que cualquier estupidez me arruina mi corriente personal. De algún modo estoy siendo una vez más un mentecato, pero no es como que se pueda arreglar ahora ya.
O sea, hay cosas que me aceleran un montón la imaginación, y la aceleran tanto que solo afectan a la mente, y en el fondo, estoy deteniendo un poco el tiempo, pero demonios, no tengo ni lápiz ni computador, ni ninguna tontera cerca de mí.
Un fiasco.
Y que claro, ahora ando con los labios partidos. O sea, es mi culpa, pero en el fondo sé que mi corazón (o la tontera que sea) me dice que no lo es. Claro, la culpa es mía, pero no lo es. Es por preocuparme mucho, y no de mi precisamente. No sería lejano decir que te quiero ver feliz y esas tonteras, pero de deseos no se hace un mundo de hechos, o al menos eso he aprendido.
Pero al final del día yo sigo añorando, con todos los PRO y (contras) que pudiera tener, que sonrías con fuerza. De hecho, hace milenios (reloj interno), que no hablo, y... demonios. Acá estoy otra vez.
Dedicando palabras que nunca se leerán.
Y vuelvo a ver mis ojos, en el espejo ególatra que no es nada más que un efecto especial, un vacío sin deseos personales.
Que claro, siempre ha sido así.
Puras tonteras de niño.
...
Añoranzas de persona que desea verdaderamente que estés bien.
O sea, hay cosas que me aceleran un montón la imaginación, y la aceleran tanto que solo afectan a la mente, y en el fondo, estoy deteniendo un poco el tiempo, pero demonios, no tengo ni lápiz ni computador, ni ninguna tontera cerca de mí.
Un fiasco.
Y que claro, ahora ando con los labios partidos. O sea, es mi culpa, pero en el fondo sé que mi corazón (o la tontera que sea) me dice que no lo es. Claro, la culpa es mía, pero no lo es. Es por preocuparme mucho, y no de mi precisamente. No sería lejano decir que te quiero ver feliz y esas tonteras, pero de deseos no se hace un mundo de hechos, o al menos eso he aprendido.
Pero al final del día yo sigo añorando, con todos los PRO y (contras) que pudiera tener, que sonrías con fuerza. De hecho, hace milenios (reloj interno), que no hablo, y... demonios. Acá estoy otra vez.
Dedicando palabras que nunca se leerán.
Y vuelvo a ver mis ojos, en el espejo ególatra que no es nada más que un efecto especial, un vacío sin deseos personales.
Que claro, siempre ha sido así.
Puras tonteras de niño.
...
Añoranzas de persona que desea verdaderamente que estés bien.
Cuesta pero es tan fácil decir y hacer algo que vas a olvidar y romper con tantas... ganas.
Lo terrible es que volver a mi es fácil. Un par de palabras y listo... supongo que tiendo a ser un asco de persona, pero no con el mundo; sino que conmigo mismo.
Solo queda tomar el libro y leerlo de nuevo desde cero. La paciencia da frutos, y sin dolor no se gana nada. De ahí al resto, han de nacer muchas cosas. Claro, lo sé. He visto muchas veces como las cosas acaban y mi experiencia, aun tan corta como lo ha sido, jamás ha sido en vano.
La mañana de un día nuevo siempre despierta con muchos ojos ya abiertos. El tiempo queda en las alturas y todo ha de ser entonces un vértigo que no para... un vértigo que desde el inicio ha sido un vértigo.
Vidas que se van.
Elegir avanzar.
Perder el tiempo otra vez.
Perdernos a nosotros mismos.
Lo terrible es que volver a mi es fácil. Un par de palabras y listo... supongo que tiendo a ser un asco de persona, pero no con el mundo; sino que conmigo mismo.
Solo queda tomar el libro y leerlo de nuevo desde cero. La paciencia da frutos, y sin dolor no se gana nada. De ahí al resto, han de nacer muchas cosas. Claro, lo sé. He visto muchas veces como las cosas acaban y mi experiencia, aun tan corta como lo ha sido, jamás ha sido en vano.
La mañana de un día nuevo siempre despierta con muchos ojos ya abiertos. El tiempo queda en las alturas y todo ha de ser entonces un vértigo que no para... un vértigo que desde el inicio ha sido un vértigo.
Vidas que se van.
Elegir avanzar.
Perder el tiempo otra vez.
Perdernos a nosotros mismos.
Yo he visto como las aves vuelan.
También he fallado miserablemente.
Cántico de muerte, el ala nocturna se eleva suavemente. No pienso en mi, sino que miro, y mientras miro, me desespero en la mirada. Todo, todo abajo se ve destruir. Fuego, mares y aceras solitarias.
La gente ya no existía.
Los párrafos se hacían más cortos...
Ahora pienso en mi, pero nunca me observo. Me da miedo, sé que es detestable. La luna no entrega de su luz, luz prestada. Las nubes tapan el horizonte o eso imagino. El grito del silencio en un mar de fuego se hacía cada vez más estruendoso. Pena, pena. Quería volar lo suficientemente alto como para que la oscuridad no alcanzara con tal fuerza mis alas, pero era imposible. Dolía mucho tratar de subir más. Aún así lo intente, y me encontré con un enorme rugido amarillo. Naturalmente me tuve que quedar en este escondido cielo. Yo, miserable, yo, que no podía siquiera escapar.
El mundo me hablaba, pero no podía entender. El caos mental y la vertiente de cosas que ocurrían impedían cualquier trato de entendimiento con cualquiera otra cosa que intentara tener contacto conmigo. Luego de años pude entender:
Pequeño.
Muy pequeño...
Tú no puedes derrotar la desesperación,
pero sí puedes,
siempre,
pararte
y
tratar de no ahogarte.
El viento me arrastró a volar hasta abajo... observé como la tierra en caos hundía a una hormiga en agua.
Observé como tal vez pereció.
Pero... observé como corría hasta el cansancio.
Aunque no avanzara, aunque al final se quedara ahí mismo.
Los párrafos del mundo se hacían todavía más cortos.
La luna no apareció nunca más. Y entendí porqué la desesperación no puede ser derrotada.
Pero entendí mucho más el por qué no me debo ahogar.
También he fallado miserablemente.
Cántico de muerte, el ala nocturna se eleva suavemente. No pienso en mi, sino que miro, y mientras miro, me desespero en la mirada. Todo, todo abajo se ve destruir. Fuego, mares y aceras solitarias.
La gente ya no existía.
Los párrafos se hacían más cortos...
Ahora pienso en mi, pero nunca me observo. Me da miedo, sé que es detestable. La luna no entrega de su luz, luz prestada. Las nubes tapan el horizonte o eso imagino. El grito del silencio en un mar de fuego se hacía cada vez más estruendoso. Pena, pena. Quería volar lo suficientemente alto como para que la oscuridad no alcanzara con tal fuerza mis alas, pero era imposible. Dolía mucho tratar de subir más. Aún así lo intente, y me encontré con un enorme rugido amarillo. Naturalmente me tuve que quedar en este escondido cielo. Yo, miserable, yo, que no podía siquiera escapar.
El mundo me hablaba, pero no podía entender. El caos mental y la vertiente de cosas que ocurrían impedían cualquier trato de entendimiento con cualquiera otra cosa que intentara tener contacto conmigo. Luego de años pude entender:
Pequeño.
Muy pequeño...
Tú no puedes derrotar la desesperación,
pero sí puedes,
siempre,
pararte
y
tratar de no ahogarte.
El viento me arrastró a volar hasta abajo... observé como la tierra en caos hundía a una hormiga en agua.
Observé como tal vez pereció.
Pero... observé como corría hasta el cansancio.
Aunque no avanzara, aunque al final se quedara ahí mismo.
Los párrafos del mundo se hacían todavía más cortos.
La luna no apareció nunca más. Y entendí porqué la desesperación no puede ser derrotada.
Pero entendí mucho más el por qué no me debo ahogar.
Si cuesta encontrar el norte, es algo absolutamente cierto.
El trayecto del vuelo y las miradas siempre se tornan rojas y azules cuando han de mirar algo. Detalles, individualidades y mundos enteros. En todo, la perdición, en la perdición miramos el norte, pero en el norte encontramos que es aquel el camino equivocado.
Que añoramos por aquello que se ve imposible.
Manto de una ceguera que es más que nada un "ganas de no ver" nos hace perder el rumbo. No es norte, no es sur, no es oeste, no es este. Es de lo que queremos. Es de lo que no queremos.
Y alcanzamos la adultez corriendo.
El momento en que dejas de jugar, el momento en que dejas de imaginar en el juego. Dejas de pensar y lidias con aquello que escogiste, desde aquello que escapaste. En el fondo nadie deja de jugar cuando una madre dice que es hora de dormir, en el fondo la mente siempre vive. Vive hasta que lo deja, vive hasta que entra esa semilla. Perder el norte.
Arrancas, corres. Dejas de gritar, estás asustados. El puto suburbio.
La mente que con un adagio se da cuenta de que no hay que darse cuenta. El status quo maldito con uno mismo. El tono y melodía que nunca perdonan. Y es en este momento en que las vidas se te van.
Te alejas, te das cuenta de que es el techo, de que el cielo es demasiado alto, de que no puedes volar. De que ya no quieres intentarlo. Aquello que te bloquea es ahora tu hogar, y es como si nunca pelearas de vuelta.
Bueno, así es.
Los votos de confianza ya no existen ni contigo mismo.
Fuerte, confianzudo y mentecato con un tono de persona que tuvo alguna vez la sangre herviente y luchadora, el tono prestissimo de una composición de guitarra eléctrica ya no es para tí: débil, quejumbroso y de mucha razón.
Te comió el suburbio.
Tu mente le ganó a tu corazón.
Una voz que no tiene ritmo ni melodía. Casi robótico, casi mecánico, pero la verdad es que inclusive lo robótico tiene un sentido, una progresión, un ritmo metálico.
Cuesta mucho a veces decir cosas que uno no quiere, o que circularmente cuestan; decirle no a alguien que no quieres decirle no, aceptar de alguien que no querrías aceptar nada... como un suicida que está obligado a vivir.
Bueno o malo, depende del lado de donde estés. Dicen que la hierba es más verde desde el otro lado, lo cual comparto. Aun así, me quedo con una cosa que a casi todos se le olvida:
Empatía.
Si alguien habla con un tono, debe haber alguna razón, inclusive de que esa fuese su voz de nacimiento. En el punto, es que por ejemplo, hay gente que dice detestar la inconsecuencia. Yo soy uno, y de hecho es el menos, es el defecto que tal vez más odio, o en otra forma, detesto.
Pero...
Muchas veces me cuesta aceptar un montón de cosas, sin embargo algo de empatía tengo. Es difícil, sobretodo con esa clase de cosas. Ñoñamente podría decir que es como un pokémon fuego le tratara de ganar a un agua. Al final quiero decir que hay un deseo innato de hacer las cosas más justas en todos, pero hay personas que juzgan por juzgar sin tratar de ponerse en el lugar de los otros. O sea, puedo sonar altanero o algo así, pero es por eso que por ejemplo yo pueda tener amigos tan radicalmente distintos a mi.
Una persona puede actuar muy inconsecuentemente, pero eso no amerita que haya de ser juzgado porque sí. A veces el odio y la altanería sobra demasiado. Llega a ser triste como la gente habla tanto de más y después se queja con un "por favor, entiéndeme". En fin. Uno es lo que es por las elecciones -a parte de experiencias; elección y experiencia forman parte obvia de una cadena inseparable- que ha hecho en su vida, y yo al menos no conozco a nadie que no haya roto una promesa, aunque sea moral, consigo. Eso es inconsecuencia también. Lo más terrible es no entender, o no comprender.
Es lo mismo con la gente que detesta la traición...
Bueno, es casi siempre la misma mierda.
Cuesta mucho a veces decir cosas que uno no quiere, o que circularmente cuestan; decirle no a alguien que no quieres decirle no, aceptar de alguien que no querrías aceptar nada... como un suicida que está obligado a vivir.
Bueno o malo, depende del lado de donde estés. Dicen que la hierba es más verde desde el otro lado, lo cual comparto. Aun así, me quedo con una cosa que a casi todos se le olvida:
Empatía.
Si alguien habla con un tono, debe haber alguna razón, inclusive de que esa fuese su voz de nacimiento. En el punto, es que por ejemplo, hay gente que dice detestar la inconsecuencia. Yo soy uno, y de hecho es el menos, es el defecto que tal vez más odio, o en otra forma, detesto.
Pero...
Muchas veces me cuesta aceptar un montón de cosas, sin embargo algo de empatía tengo. Es difícil, sobretodo con esa clase de cosas. Ñoñamente podría decir que es como un pokémon fuego le tratara de ganar a un agua. Al final quiero decir que hay un deseo innato de hacer las cosas más justas en todos, pero hay personas que juzgan por juzgar sin tratar de ponerse en el lugar de los otros. O sea, puedo sonar altanero o algo así, pero es por eso que por ejemplo yo pueda tener amigos tan radicalmente distintos a mi.
Una persona puede actuar muy inconsecuentemente, pero eso no amerita que haya de ser juzgado porque sí. A veces el odio y la altanería sobra demasiado. Llega a ser triste como la gente habla tanto de más y después se queja con un "por favor, entiéndeme". En fin. Uno es lo que es por las elecciones -a parte de experiencias; elección y experiencia forman parte obvia de una cadena inseparable- que ha hecho en su vida, y yo al menos no conozco a nadie que no haya roto una promesa, aunque sea moral, consigo. Eso es inconsecuencia también. Lo más terrible es no entender, o no comprender.
Es lo mismo con la gente que detesta la traición...
Bueno, es casi siempre la misma mierda.
Oh maldito, oh añorado, oh detestable.
... de luces que terminan separándose horrible y hermosamente en un cristal.
De eso se trata.
Es
la
desgracia.
Un sonido de guitarra ahogada, la voz que se eleva en un parque nevado,
en el cual no hay nadie.
Nadie.
Excepto tú.
La noche llega más temprano. Se tiñe de blanco, de gris. Las negras sombras son más negras.
Me siento más cómodo, sí.
Pero es más terrible. Es como la luz.
Se separa de manera hermosa,
de manera terrible.
Doy un grito y el eco se expande hacia el infinito.
Infinito que no sé si alguien escuchará.
Una nueva nota,
nueva mañana.
Una gota que cae desde el sol.
... de luces que terminan separándose horrible y hermosamente en un cristal.
De eso se trata.
Es
la
desgracia.
Un sonido de guitarra ahogada, la voz que se eleva en un parque nevado,
en el cual no hay nadie.
Nadie.
Excepto tú.
La noche llega más temprano. Se tiñe de blanco, de gris. Las negras sombras son más negras.
Me siento más cómodo, sí.
Pero es más terrible. Es como la luz.
Se separa de manera hermosa,
de manera terrible.
Doy un grito y el eco se expande hacia el infinito.
Infinito que no sé si alguien escuchará.
Una nueva nota,
nueva mañana.
Una gota que cae desde el sol.
Han sido días súper inquietantes. Santiago, mi ciudad natal, el lugar donde vivo, cada día está más gris. La gente, las miradas, todo tiene un matiz más triste.
Creo que hemos aprendido a sonreír cada vez menos.
A odiar más.
Si bien nunca me he sentido habitante de esta ciudad, las jaulas grises hacen la vida tener un brillo inexistente en los ojos, sí me siento responsable, inevitablemente.
O sea, sería sorprendente, pero de cada muerte que he leído me he entristecido. De cada accidente nefasto mi garganta se arma de un nudo. De cada intransigencia nueva una rabia... de cada injusticia un enojo. Reconozco parecer enojón, duro, antipático y un sinnúmero de adjetivos más, pero si no fuese así, no podría sobrevivir en esta ciudad hostil. Oh, Santiago de Chile.
Hace tiempo no compraba un pan de supermercado que tuviera un sabor tan rico. ¿O es tal vez que no he comido nada?
Vida, si te pudiera pedir algo sería más fuerza, y que me liberes del sentimiento de odio.
Se me viene a la mente una canción...
"Yo sé que a nadie le interesa / lo de otra gente con sus tristezas".
Supongo que tiene algo de razón. Soy de los 90's, soy de los 00's, tengo más de 20 años y puedo decir que... cada vez la capacidad de odiar es tan rápida que me llega a dar escalofríos. Como la de olvidar, como la de dejar de lado.
Supongo que siempre ha sido así.
Pero te aseguro mundo, que yo al menos, siempre me he sentido culpable o responsable de eso... bueno, bajo esa disyuntiva, en todo lo poco que he vivido, si me dices que si soy un más o un menos... yo soy un menos. Siempre pierdo, el mundo es absurdamente grande, no es como que pudiera hacer algo. El veneno me mata.
Pero lo intento.
Danzar en un museo debe requerir valentía; sonreír en un mundo gris toma mucha más energía que la de los llantos de una muerte.
No lo puedo negar, cuando me han visto solo, de imprevisto, suelen encontrar en mi una mirada triste, sumergida en quizás que libro, pensando en el subconsciente tal vez qué cosa. Sin embargo miento. Sueño y miento, yo mismo soy un cobarde que trata de superar aquellas trancas. Para serte sincero, en este tiempo no hay más de tres o cuatro personas a las que le podría decir en esos estados como verdaderamente estoy.
Porque tal vez tengo miedo, y tengo la certeza de que en el fondo, preguntan superficialmente. Pero aún así, no debiera tener miedo.
Nuevamente otra desgracia, otra estupidez, otra tontera, otra estupidez y tontera.
Es como si el círculo de tonos grises nunca parase de crecer en esta ciudad, los edificios más altos crecen, más tapan la luz del sol, más interrumpen nuestras miradas, más nos hacen sentir soledad, aquella de una sonrisa jamás devuelta, aquella de una persona que ama no correspondidamente a sus pares.
Sueña, miente, vuela.
Inevitablemente suena Santiago de Chile.
Inevitablemente te quiero ver sonreír más...
En ti, siempre hace frío.
Chao.
Creo que hemos aprendido a sonreír cada vez menos.
A odiar más.
Si bien nunca me he sentido habitante de esta ciudad, las jaulas grises hacen la vida tener un brillo inexistente en los ojos, sí me siento responsable, inevitablemente.
O sea, sería sorprendente, pero de cada muerte que he leído me he entristecido. De cada accidente nefasto mi garganta se arma de un nudo. De cada intransigencia nueva una rabia... de cada injusticia un enojo. Reconozco parecer enojón, duro, antipático y un sinnúmero de adjetivos más, pero si no fuese así, no podría sobrevivir en esta ciudad hostil. Oh, Santiago de Chile.
Hace tiempo no compraba un pan de supermercado que tuviera un sabor tan rico. ¿O es tal vez que no he comido nada?
Vida, si te pudiera pedir algo sería más fuerza, y que me liberes del sentimiento de odio.
Se me viene a la mente una canción...
"Yo sé que a nadie le interesa / lo de otra gente con sus tristezas".
Supongo que tiene algo de razón. Soy de los 90's, soy de los 00's, tengo más de 20 años y puedo decir que... cada vez la capacidad de odiar es tan rápida que me llega a dar escalofríos. Como la de olvidar, como la de dejar de lado.
Supongo que siempre ha sido así.
Pero te aseguro mundo, que yo al menos, siempre me he sentido culpable o responsable de eso... bueno, bajo esa disyuntiva, en todo lo poco que he vivido, si me dices que si soy un más o un menos... yo soy un menos. Siempre pierdo, el mundo es absurdamente grande, no es como que pudiera hacer algo. El veneno me mata.
Pero lo intento.
Danzar en un museo debe requerir valentía; sonreír en un mundo gris toma mucha más energía que la de los llantos de una muerte.
No lo puedo negar, cuando me han visto solo, de imprevisto, suelen encontrar en mi una mirada triste, sumergida en quizás que libro, pensando en el subconsciente tal vez qué cosa. Sin embargo miento. Sueño y miento, yo mismo soy un cobarde que trata de superar aquellas trancas. Para serte sincero, en este tiempo no hay más de tres o cuatro personas a las que le podría decir en esos estados como verdaderamente estoy.
Porque tal vez tengo miedo, y tengo la certeza de que en el fondo, preguntan superficialmente. Pero aún así, no debiera tener miedo.
Nuevamente otra desgracia, otra estupidez, otra tontera, otra estupidez y tontera.
Es como si el círculo de tonos grises nunca parase de crecer en esta ciudad, los edificios más altos crecen, más tapan la luz del sol, más interrumpen nuestras miradas, más nos hacen sentir soledad, aquella de una sonrisa jamás devuelta, aquella de una persona que ama no correspondidamente a sus pares.
Sueña, miente, vuela.
Inevitablemente suena Santiago de Chile.
Inevitablemente te quiero ver sonreír más...
En ti, siempre hace frío.
Chao.
Seguramente, si se pudieran usar letras cursivas en el título, lo haría.
El sonido de la batería se hacía más fuerte conforme al tiempo pasaba. Las voces retumbaron con fuerza, la gente corría con desesperación y el fuego se hacía más fuerte e irritaba un poco mi piel, mis ojos.
Pero yo seguía ahí, parado, como un árbol.
El asesino de nuestros sueños imperaba en su deseo de dominación, nosotros eramos el gran obstáculo. Nosotros eramos lo que podía hacerlo caer, lo que podía hacerlo finalmente surgir con más fuerza; miedo, terror, angustia... olvido.
La flama se hizo lava.
Nunca creí, la verdad, que mi cuerpo aguantara tanto. Mis ojos dejaron de pestañear, y no se hicieron ciegos, pensé entonces que los milagros tal vez existían, y llegué a pensar que tal vez era el último milagro que ese algo nos entregaba. Me sentía derrotado, pero no corrí, no retrocedí. Sentí que mis convicciones eran mucho más poderosas. Sentí energía de seguir luchando, amor por todos los que estábamos todavía ahí, y al final, un poco de esperanza.
Réquiem, muerte, sueños que acaban.
El fuego se intensificó y el cemento encendió, pero sin embargo, sentí como mi corazón y mi vida ardían en llamas de fuerza, de esperanza, como si todavía pudiera luchar. Y así fue.
No me harían caer, a mi alma, jamás.
Porque el cuerpo puede ser frágil, pero mi espíritu es el más fuerte.
Y así, una vez más, corrí a la carga, como si fuera una guerra. Corrí para que se me considerase un enemigo, corrí para que se me considerase algo de temer.
Corrí por aquellos que habían de venir.
El sonido de la batería se hacía más fuerte conforme al tiempo pasaba. Las voces retumbaron con fuerza, la gente corría con desesperación y el fuego se hacía más fuerte e irritaba un poco mi piel, mis ojos.
Pero yo seguía ahí, parado, como un árbol.
El asesino de nuestros sueños imperaba en su deseo de dominación, nosotros eramos el gran obstáculo. Nosotros eramos lo que podía hacerlo caer, lo que podía hacerlo finalmente surgir con más fuerza; miedo, terror, angustia... olvido.
La flama se hizo lava.
Nunca creí, la verdad, que mi cuerpo aguantara tanto. Mis ojos dejaron de pestañear, y no se hicieron ciegos, pensé entonces que los milagros tal vez existían, y llegué a pensar que tal vez era el último milagro que ese algo nos entregaba. Me sentía derrotado, pero no corrí, no retrocedí. Sentí que mis convicciones eran mucho más poderosas. Sentí energía de seguir luchando, amor por todos los que estábamos todavía ahí, y al final, un poco de esperanza.
Réquiem, muerte, sueños que acaban.
El fuego se intensificó y el cemento encendió, pero sin embargo, sentí como mi corazón y mi vida ardían en llamas de fuerza, de esperanza, como si todavía pudiera luchar. Y así fue.
No me harían caer, a mi alma, jamás.
Porque el cuerpo puede ser frágil, pero mi espíritu es el más fuerte.
Y así, una vez más, corrí a la carga, como si fuera una guerra. Corrí para que se me considerase un enemigo, corrí para que se me considerase algo de temer.
Corrí por aquellos que habían de venir.
Polvo y tierra eran tu firmeza, el cielo y las nubes eran tu pensamiento, el agua y las sombras tu intranquilidad. Fuego y luz son tus motivaciones y tus sueños.
A la tierra detestabas, al aire te entregabas, el agua era tu curiosidad y el fuego tu gran hogar. De ojos danzantes mirabas al mundo, mirada curiosa y sonrisa clara eran tus marcas únicas; rostro cubierto por las emociones, llantos marcados y alegrías tatuadas.
Sigh, se me fue toda la onda a la conchesumadre.
Será que la lluvia dejó de caer.
A la tierra detestabas, al aire te entregabas, el agua era tu curiosidad y el fuego tu gran hogar. De ojos danzantes mirabas al mundo, mirada curiosa y sonrisa clara eran tus marcas únicas; rostro cubierto por las emociones, llantos marcados y alegrías tatuadas.
Sigh, se me fue toda la onda a la conchesumadre.
Será que la lluvia dejó de caer.
El llanto de las praderas, de la que el sol sigue iluminando. Es de noche, es de día, el fuego quema y las verdes hojas se hacen marchitar. Segundos. Y más de estas cosas suceden. El llanto de una primavera que no llegó, la ira de un sol que nos ilumina en esta noche, noche triste, noche demoníaca, melodía de sonidos tristes.
El lloro de mi árbol, el lamento de mis ancestros. El juramento de seguir adelante y hacer que todo esto haya de florecer de nuevo, viviendo, siempre más fuerte. La rabia de un juramento y el deseo de venganza absoluto, la noche se marchitó de una luna roja, ojos que parecían cubiertos de sangre. Una pupila casi invisible. La hora pasaba y cada vez era todo peor. Amarillo, rojo y negro. Café, blanco. Marchitas, quemas.
Un juramento de venganza, una promesa a los ancestros.
Las canciones antiguas te hablaban de la hermosa vista de entonces, aves que habitaban la tierra y reinaban el cielo, cielo por donde fluía el mar, mar donde las almas tristes iban a parar para purificarse, almas que luego aprendían a soñar, ojos que alimentaban al más hambriento, un círculo que fluía en paz. Pero un sol inventado de noche oscureció nuestras esperanzas.
El rezo fue entonces de una sola persona. Marchito, solo.
Pero aprendió de todo lo que le habían enseñado, del sueño del sol donde la Creación al final inclusive les alimentó de un sol, para que incluso en la noche les guiara el camino, el goce de las praderas, la alegría de las aves y la felicidad del cielo, las montañas y de lo que había de ser todo lo que le rodeaba.
Porque aunque todo lo que reflejen los ojos sea de un rojo quemado, marchito y sin luz, dentro de tu corazón, dentro de ese deseo tan grande de venganza, guardabas esperanza...
Juramento de un alma triste, juramento de un sueño. Promesa a los dioses, para que la luna se llene de sol, para que nuestro verdadero sol incluso ilumine nuestros caminos de noche. Promesa de llanto, juramento de una persona lastimada.
El lloro de mi árbol, el lamento de mis ancestros. El juramento de seguir adelante y hacer que todo esto haya de florecer de nuevo, viviendo, siempre más fuerte. La rabia de un juramento y el deseo de venganza absoluto, la noche se marchitó de una luna roja, ojos que parecían cubiertos de sangre. Una pupila casi invisible. La hora pasaba y cada vez era todo peor. Amarillo, rojo y negro. Café, blanco. Marchitas, quemas.
Un juramento de venganza, una promesa a los ancestros.
Las canciones antiguas te hablaban de la hermosa vista de entonces, aves que habitaban la tierra y reinaban el cielo, cielo por donde fluía el mar, mar donde las almas tristes iban a parar para purificarse, almas que luego aprendían a soñar, ojos que alimentaban al más hambriento, un círculo que fluía en paz. Pero un sol inventado de noche oscureció nuestras esperanzas.
El rezo fue entonces de una sola persona. Marchito, solo.
Pero aprendió de todo lo que le habían enseñado, del sueño del sol donde la Creación al final inclusive les alimentó de un sol, para que incluso en la noche les guiara el camino, el goce de las praderas, la alegría de las aves y la felicidad del cielo, las montañas y de lo que había de ser todo lo que le rodeaba.
Porque aunque todo lo que reflejen los ojos sea de un rojo quemado, marchito y sin luz, dentro de tu corazón, dentro de ese deseo tan grande de venganza, guardabas esperanza...
Juramento de un alma triste, juramento de un sueño. Promesa a los dioses, para que la luna se llene de sol, para que nuestro verdadero sol incluso ilumine nuestros caminos de noche. Promesa de llanto, juramento de una persona lastimada.
NOMBRE : David.
EDAD : 20
FECHA DE NACIMIENTO: 2 de enero de 1991
LUGAR ACTUAL : Mi pieza.
CUÁL FUE TU:
1. Última bebida? : Té.
2. Última llamada? : 103. :foreveralone:
3. Último mensaje de texto? : "Quedé pal hoyo con la weá Dx. Te quiero mierda xD"
4. Última canción que escuchaste? : The Package - A Perfect Circle
5. Última vez que lloraste? : Puta, ayer D:
TU HAS:
6. Regresado con un ex? : Jajaja. Sí.
7. deseado estar con alguien prohibido? : Sí D: .
8. Besado a alguien y haberlo lamentado? : Cof. Sí.
9. Perdido a alguien especial? : Sí...
10. Estado deprimido? : No tengo idea, pero la tristeza no es ajena por lo menos.
11. Estado borracho y vomitar? : Yep xD.
LISTA DE TRES COLORES FAVORITOS:
12. Azul cielo. También conocido como azure.
13. Anaranjado.
14. Negro, supongo.
EN ESTE AÑO...
15. Has hecho nuevos amigos? : Sí x)
16. Te has enamorado? : Sí =)
17. Conoces a alguien que ha cambiado? : Sí. Todos cambian...
18. Has descubierto quiénes son tus verdaderos amigos? : Todos los días y pocas veces me decepciono, puesto que al final, son pocos.
19. Tienes amores platónicos? : Como tres o cuatro x).
20. Besado a alguien en la lista de tus amigos de Facebook? : Esto... sí x).
21. Cuántas personas en tu lista de amigos conoces en la vida real : Over nine thousands.
22. Cuántos hijos deseas? : No sé. Yo creo que dos...
23. Tienes alguna mascota? : ¿Sin contar a las personas? xD. No tengo.
24. Quieres cambiar tu nombre? : Nope. Me gusta.
25. Qué hiciste para tu último cumpleaños? : Nada.
26. A qué hora te despertaste? : a las 6.
27. Qué hacías a medianoche ayer? : Estaba viendo Air.
28. Algo que NO puedas esperar? : Hmm, leer cuando tengo el urgir de ello xD.
29. La última vez que viste a tu padre? : hace un ratito.
30. Algo que te gustaría cambiar en tu vida? : Tener más dinero, supongo. Y vivir más cerca de algún metro =(.
31. Has tenido relaciones sexuales? : Sí.
32. Alguna vez has hablado con una persona llamado Tom? : Sí.
34. Cuál es tu verdadero nombre? : David. David Alejandro para ser precisos.
35. Apodos/sobrenombres? : Zilba, Deivid xDD. "El weón de ahí".
36. Estado civil? : Soltero, ni cagando me caso todavía x)
37. Signo del Zodiaco? : Capricornio.
38. Escuela primaria? : Saint Christian Garden School - Instituto Nacional.
39. Secundaria? : Instituto Nacional.
40. Color de cabello? : Negro.
42. Tatuajes? : No, aunque quiero 2.
43. Diestro, o zurdo? : Siniestro x)! Muajajaja. Diestro xD.
44. Te han operado? : No.
45. Primera perforación? : Dedos ;_; . No, no realmente xD!
46. Primer mejor amig@ de verdad? : Pregunta complicá. Camila, supongo.
47. Tu primera vez? : Todas son primeras? Ahahaha, okay, no.
48. Película favorita? : Ahora... Hombre mirando al Sudeste.
49. Deporte favorito? : Tenis.
50. Comida favorita? : Pastel de choclo x).
52. Estás a punto de? : Cantaaaaar.
53. Esperando? : Millones de cosas...
54. Te sientes? : Horrible, la verdad.
TU FUTURO:
55. Quieres tener hijos? : Sí
56. Casarte? : ¿Me gustaría? pues claro. ¿Posible? Obvio. ¿Probable? lo dudo x).
57. Los labios o los ojos? : Depende, pero supongo que debería decir ojos.
58. Abrazos o besos? : Empate técnico pero supongo que abrazos.
59. Más pequeño o más alto que tú? : Más pequeña o del mismo tamaño.
60. De tu edad o más jóvenes? : Eso da lo mismo. Hay cosas que detesto de todos los grupos etáreos, cuesta encontrar algo.
61. Romántic@ o espontáneo? : Ambas (?).
62. Estómago o brazos bonitos? : Ajajaja la pregunta hueona.
63. Amorío o relación seria? : Relación seria, pero supongo que hay personas a las que hay que dejar ser libres como el viento. Aunque dudo que me prestase, soy un poco celoso...
64. Has besado a un extraño? : Sí D: .
65. Bebida o licor? : Ambas.
66. Sido arrestado? : Casi.
67. Rechazado a alguien? : Sí. <_ data-blogger-escaped-br="br"> 68. Llorado cuando alguien murió? : Uff... sí.
69. Enamorado de un amigo(a)? : Sí...
CREES EN:
70. En ti mismo? : Sí, a veces, gracias.
71. El Amor a primera vista? : Supongo, hay de todo en el mundo xD!
72. Besos en la primera cita? : De más hay situaciones en que se da eso xD
73. Ángeles? : Me cuesta creer.
74. Dios? : No en el nombre, pero sí en el concepto. No sé si se entienda.
75. Fantasmas? : Creo más en mi un poco.
76. El chupacabras? : No, pero debe existir algo así D:
77. Los ovnis? : Son máquinas poh. Claro.
CONTESTA CON LA VERDAD:
78. Has tenido mas de una novia/novio a la vez? : No, excepto en juegos en línea XDDDD. Ajajaja, obvio, era tan polígama la cuestión.
79. Si pudieras volver atrás en el tiempo que cambiarias? : La cachá de cosas.
80. Has ido a fiestas sin permiso? : En estricto sentido sí. x)
81. Has provado drogas? : En volá D:
82. Les has mentido a tus padres? : A veces.
83. Por lo general, ¿tarde, temprano o justo a tiempo? : Es dificil poner un promedio conmigo x).
84. Darías tu vida para salvar a la persona que amas? : Supongo. Sí.
85. Crees que él o ella la darían por ti? : Creo tanto en la gente que me paso de la raya con lo weón.
86. Que es lo peor que has soñado? : Lo del árbol.
87. Odias a alguien? : Supongo.
89. Momento desagradable en una cita : No tengo idea la verdad.
90. Amas a alguien de tu lista de Facebook? : Síp. Ahaha, tal vez ya no.
91. Odias a alguien de tu lista de Facebook? : No. Detesto sí, pero no odio.
92. Si tuvieras un deseo, que pedirías? : No sé, alguna súper habilidad (?) Ahahaha.
93. Que es lo último que harías antes de morir? : Algún ataque kamikaze (?). No sé, depende de la muerte.
95. Has terminado mal una relación? : Sí...
96. La mejor relación que has tenido? : Ew.
97. La peor relación que has tenido? : Ew.
98. El peor regaño y porque? : La verdad es que siempre me porto bien, y me comporto mal cuando se comportan mal conmigo. Supongo que debe ser siempre que se me ha tildado de enojón.
99. El mejor momento que has vivido? : Ene.
100. El peor momento que has vivido? : Ene, pero menos uno =).
Chao.
EDAD : 20
FECHA DE NACIMIENTO: 2 de enero de 1991
LUGAR ACTUAL : Mi pieza.
CUÁL FUE TU:
1. Última bebida? : Té.
2. Última llamada? : 103. :foreveralone:
3. Último mensaje de texto? : "Quedé pal hoyo con la weá Dx. Te quiero mierda xD"
4. Última canción que escuchaste? : The Package - A Perfect Circle
5. Última vez que lloraste? : Puta, ayer D:
TU HAS:
6. Regresado con un ex? : Jajaja. Sí.
7. deseado estar con alguien prohibido? : Sí D: .
8. Besado a alguien y haberlo lamentado? : Cof. Sí.
9. Perdido a alguien especial? : Sí...
10. Estado deprimido? : No tengo idea, pero la tristeza no es ajena por lo menos.
11. Estado borracho y vomitar? : Yep xD.
LISTA DE TRES COLORES FAVORITOS:
12. Azul cielo. También conocido como azure.
13. Anaranjado.
14. Negro, supongo.
EN ESTE AÑO...
15. Has hecho nuevos amigos? : Sí x)
16. Te has enamorado? : Sí =)
17. Conoces a alguien que ha cambiado? : Sí. Todos cambian...
18. Has descubierto quiénes son tus verdaderos amigos? : Todos los días y pocas veces me decepciono, puesto que al final, son pocos.
19. Tienes amores platónicos? : Como tres o cuatro x).
20. Besado a alguien en la lista de tus amigos de Facebook? : Esto... sí x).
21. Cuántas personas en tu lista de amigos conoces en la vida real : Over nine thousands.
22. Cuántos hijos deseas? : No sé. Yo creo que dos...
23. Tienes alguna mascota? : ¿Sin contar a las personas? xD. No tengo.
24. Quieres cambiar tu nombre? : Nope. Me gusta.
25. Qué hiciste para tu último cumpleaños? : Nada.
26. A qué hora te despertaste? : a las 6.
27. Qué hacías a medianoche ayer? : Estaba viendo Air.
28. Algo que NO puedas esperar? : Hmm, leer cuando tengo el urgir de ello xD.
29. La última vez que viste a tu padre? : hace un ratito.
30. Algo que te gustaría cambiar en tu vida? : Tener más dinero, supongo. Y vivir más cerca de algún metro =(.
31. Has tenido relaciones sexuales? : Sí.
32. Alguna vez has hablado con una persona llamado Tom? : Sí.
34. Cuál es tu verdadero nombre? : David. David Alejandro para ser precisos.
35. Apodos/sobrenombres? : Zilba, Deivid xDD. "El weón de ahí".
36. Estado civil? : Soltero, ni cagando me caso todavía x)
37. Signo del Zodiaco? : Capricornio.
38. Escuela primaria? : Saint Christian Garden School - Instituto Nacional.
39. Secundaria? : Instituto Nacional.
40. Color de cabello? : Negro.
42. Tatuajes? : No, aunque quiero 2.
43. Diestro, o zurdo? : Siniestro x)! Muajajaja. Diestro xD.
44. Te han operado? : No.
45. Primera perforación? : Dedos ;_; . No, no realmente xD!
46. Primer mejor amig@ de verdad? : Pregunta complicá. Camila, supongo.
47. Tu primera vez? : Todas son primeras? Ahahaha, okay, no.
48. Película favorita? : Ahora... Hombre mirando al Sudeste.
49. Deporte favorito? : Tenis.
50. Comida favorita? : Pastel de choclo x).
52. Estás a punto de? : Cantaaaaar.
53. Esperando? : Millones de cosas...
54. Te sientes? : Horrible, la verdad.
TU FUTURO:
55. Quieres tener hijos? : Sí
56. Casarte? : ¿Me gustaría? pues claro. ¿Posible? Obvio. ¿Probable? lo dudo x).
57. Los labios o los ojos? : Depende, pero supongo que debería decir ojos.
58. Abrazos o besos? : Empate técnico pero supongo que abrazos.
59. Más pequeño o más alto que tú? : Más pequeña o del mismo tamaño.
60. De tu edad o más jóvenes? : Eso da lo mismo. Hay cosas que detesto de todos los grupos etáreos, cuesta encontrar algo.
61. Romántic@ o espontáneo? : Ambas (?).
62. Estómago o brazos bonitos? : Ajajaja la pregunta hueona.
63. Amorío o relación seria? : Relación seria, pero supongo que hay personas a las que hay que dejar ser libres como el viento. Aunque dudo que me prestase, soy un poco celoso...
64. Has besado a un extraño? : Sí D: .
65. Bebida o licor? : Ambas.
66. Sido arrestado? : Casi.
67. Rechazado a alguien? : Sí. <_ data-blogger-escaped-br="br"> 68. Llorado cuando alguien murió? : Uff... sí.
69. Enamorado de un amigo(a)? : Sí...
CREES EN:
70. En ti mismo? : Sí, a veces, gracias.
71. El Amor a primera vista? : Supongo, hay de todo en el mundo xD!
72. Besos en la primera cita? : De más hay situaciones en que se da eso xD
73. Ángeles? : Me cuesta creer.
74. Dios? : No en el nombre, pero sí en el concepto. No sé si se entienda.
75. Fantasmas? : Creo más en mi un poco.
76. El chupacabras? : No, pero debe existir algo así D:
77. Los ovnis? : Son máquinas poh. Claro.
CONTESTA CON LA VERDAD:
78. Has tenido mas de una novia/novio a la vez? : No, excepto en juegos en línea XDDDD. Ajajaja, obvio, era tan polígama la cuestión.
79. Si pudieras volver atrás en el tiempo que cambiarias? : La cachá de cosas.
80. Has ido a fiestas sin permiso? : En estricto sentido sí. x)
81. Has provado drogas? : En volá D:
82. Les has mentido a tus padres? : A veces.
83. Por lo general, ¿tarde, temprano o justo a tiempo? : Es dificil poner un promedio conmigo x).
84. Darías tu vida para salvar a la persona que amas? : Supongo. Sí.
85. Crees que él o ella la darían por ti? : Creo tanto en la gente que me paso de la raya con lo weón.
86. Que es lo peor que has soñado? : Lo del árbol.
87. Odias a alguien? : Supongo.
89. Momento desagradable en una cita : No tengo idea la verdad.
90. Amas a alguien de tu lista de Facebook? : Síp. Ahaha, tal vez ya no.
91. Odias a alguien de tu lista de Facebook? : No. Detesto sí, pero no odio.
92. Si tuvieras un deseo, que pedirías? : No sé, alguna súper habilidad (?) Ahahaha.
93. Que es lo último que harías antes de morir? : Algún ataque kamikaze (?). No sé, depende de la muerte.
95. Has terminado mal una relación? : Sí...
96. La mejor relación que has tenido? : Ew.
97. La peor relación que has tenido? : Ew.
98. El peor regaño y porque? : La verdad es que siempre me porto bien, y me comporto mal cuando se comportan mal conmigo. Supongo que debe ser siempre que se me ha tildado de enojón.
99. El mejor momento que has vivido? : Ene.
100. El peor momento que has vivido? : Ene, pero menos uno =).
Chao.
De renacer sueles hablar, pasiones que asoman por tu boca y emociones que no mueren sino que al dormir y no soñar. Te vi relampagueante, te vi llena de vida, como si fuera la fantasía de un sueño, una película o la de alguien que escribe. Aprendí entonces a observarte, dejar de mirarte y a quererte.
De ojos que quitaste te alimentaste. Fuiste feliz y la sonrisa que usualmente traes se hizo aún más pura y sincera, se hizo aún más grande y de ganas. Blanca piel que te cubría dejó de ser pálida aún siendo tan blanca, e incluso el reflejo de tus ojos quiso ser un poco más vivo. Como si se tratase de magia, aprendiste a ser más feliz, y a aprovechar un poco más el día. De renacer sueles hablar.
Eran tiempos sin contrastes tan notables, y un blanco o un negro se hacían notar mucho en estos tiempos. Pero así mismo, nadie se daba cuenta de los extremos, así como el hielo más helado quema, y el fuego más candente también quema; era un mundo de desconocidos, donde las diferencias te hacían más desconocido y donde ojos y oídos faltaban. Pero no para ti, tuviste suerte. Tu oscuro pelo ondulaba con el furor de la brisa del mar.
Los pies se te mojaban muchas veces.
Pero te reías, después de estornudar.
El sol nunca bajaba. Aquella lluvia de alegría la verdad es que nunca escampó. Se hablaba como si fuera en realidad un sentimiento universal, o alguna estupidez del estilo. Pero bueno, eras tú, un extremo, un hielo o un fuego, blanco o negro, un emblema, hielo y fuego ahora... y el único reflejo de mis ojos.
No podía ser de otra forma.
De ojos que quitaste te alimentaste. Fuiste feliz y la sonrisa que usualmente traes se hizo aún más pura y sincera, se hizo aún más grande y de ganas. Blanca piel que te cubría dejó de ser pálida aún siendo tan blanca, e incluso el reflejo de tus ojos quiso ser un poco más vivo. Como si se tratase de magia, aprendiste a ser más feliz, y a aprovechar un poco más el día. De renacer sueles hablar.
Eran tiempos sin contrastes tan notables, y un blanco o un negro se hacían notar mucho en estos tiempos. Pero así mismo, nadie se daba cuenta de los extremos, así como el hielo más helado quema, y el fuego más candente también quema; era un mundo de desconocidos, donde las diferencias te hacían más desconocido y donde ojos y oídos faltaban. Pero no para ti, tuviste suerte. Tu oscuro pelo ondulaba con el furor de la brisa del mar.
Los pies se te mojaban muchas veces.
Pero te reías, después de estornudar.
El sol nunca bajaba. Aquella lluvia de alegría la verdad es que nunca escampó. Se hablaba como si fuera en realidad un sentimiento universal, o alguna estupidez del estilo. Pero bueno, eras tú, un extremo, un hielo o un fuego, blanco o negro, un emblema, hielo y fuego ahora... y el único reflejo de mis ojos.
No podía ser de otra forma.
La verdad es que te vi, a ti y a tu oscuro pelo moverse bajo el gran abrazo del tiempo y de los vientos... pero la mayor verdad es que me enamoré de ese momento, de esa ilusión, y de esa imaginación.
Y las palabras trascurrieron de una manera vertiginosa, volátil. Todo se hizo confuso, una llamada por teléfono, una bocina que sonó muy fuerte, y millones de réplicas entonces. Sirenas, y el agua del río que se alborotaba, agua de una pileta que se salía de su cauce y los árboles que se caían de su firmamento. Pero nada de eso era verdad.
Más así transcurrió todo en esa complicada mañana de un caluroso invierno.
Al día siguiente nevó. Por supuesto, el calor se fue tan rápido como el recuerdo de una ordinaria vida.
No podía ser de otra manera.
Y las palabras trascurrieron de una manera vertiginosa, volátil. Todo se hizo confuso, una llamada por teléfono, una bocina que sonó muy fuerte, y millones de réplicas entonces. Sirenas, y el agua del río que se alborotaba, agua de una pileta que se salía de su cauce y los árboles que se caían de su firmamento. Pero nada de eso era verdad.
Más así transcurrió todo en esa complicada mañana de un caluroso invierno.
Al día siguiente nevó. Por supuesto, el calor se fue tan rápido como el recuerdo de una ordinaria vida.
No podía ser de otra manera.
Mirando un poco el opaco cielo que rodeaba mi vista en la mañana, noté el contraste del frío que se sentía con el calor que observé. Smog y humo tapaban lo que conocíamos como cordillera, era un día más, un transcurso más.
El sonido de la música que la gente escuchaba autistamente en la locomoción colectiva me dio cuenta de cuan solo me encontraba en ese momento, pero a la vez la misma música me contagiaba. Jugué a adivinar qué escuchaba cada persona, y me sorprendía cada vez que veía a un joven sin escuchar música. Un espécimen, eso era. El sonido de los motores se hacía más fuerte...
Las casas cambiaban de forma. Conjunto de departamentos, conjunto de casas pareadas, conjunto de casas solas. Por una misma calle era todo tan distinto... y entonces me bajé, fueron como tres o cuatro paraderos antes y diablos, no sabía por qué había hecho eso.
Pobre criatura de dios.
Pobre hueón.
Cuando miré al cielo, estaba todo igual al que vi al salir de mi casa. El frío eso sí, era peor. Es como si acá estuviese aun más solo. Bueno, qué se le va a hacer.
La vida debe continuar.
The Show Must Go On.
El sonido de la música que la gente escuchaba autistamente en la locomoción colectiva me dio cuenta de cuan solo me encontraba en ese momento, pero a la vez la misma música me contagiaba. Jugué a adivinar qué escuchaba cada persona, y me sorprendía cada vez que veía a un joven sin escuchar música. Un espécimen, eso era. El sonido de los motores se hacía más fuerte...
Las casas cambiaban de forma. Conjunto de departamentos, conjunto de casas pareadas, conjunto de casas solas. Por una misma calle era todo tan distinto... y entonces me bajé, fueron como tres o cuatro paraderos antes y diablos, no sabía por qué había hecho eso.
Pobre criatura de dios.
Cuando miré al cielo, estaba todo igual al que vi al salir de mi casa. El frío eso sí, era peor. Es como si acá estuviese aun más solo. Bueno, qué se le va a hacer.
La vida debe continuar.
The Show Must Go On.
Un tema recurrente en mi es acerca de desvanecer. Desaparecer es algo como bastante especial, como si fuera algo de vida o muerte porque claro, sirve y es como respirar. Al fin y al cabo el tiempo avanza, la gente sigue llegando (y sigue yéndose), y nadie (o bueno, seamos justos, casi nadie) espera por tu bien-estar. Desaparecer, respirar, ahogarte, no dejar rastros.
Invierno es.
Mis manos como acechando, agarran la taza llena de café, agua, sin azúcar. Agua hirviendo, que quema el paladar, café amargo, que te hace sentir como despertar, la droga, la amargura, aquello que sabes que no te hace bien pero que sin embargo, porfiadamente has de tomar. Alerta, alarma, miras y escapas.
Frío, frío.
Crees que estás solo en el mundo cuando no es así. Luego avanzan los años y sabes que no estás solo pero sin embargo así te sientes. Es como si lograses ver más pero aun así sigues incapacitado de hacer algo puesto que claro, las cosas que puedes hacer al fin y al cabo son para ti, no para los otros. Cuesta mucho para los otros, es una tarea demasiado titánica, demasiado ardua... pero aún así lo intentas, lo intento. Es como morir, es como morir de frío todos los días. Te sientes más solo, pero sabes que es por algo, que es para alguien. Te sientes más egoísta, pero es lo que hay que hacer. La letra se hace más chica.
Fallas.
Pero lo intentas otra vez...
Las nubes te miran desesperadas. Hablan de ti y de aquel, de todo lo que logran ser esas personas. Hablan de mi y de sí, hablan de todos los que no están y claro... se dejan nublar, para que despaviles, para que trates de golpearte un poco, para que trates de darte una bofetada, que ojalá que te duela. Que te la pegues con fuerza. Con rabia. Sin amor.
Que la lluvia al final cae. Que el fuego se apague. Que al final todo sea un comienzo.
Silencio.
Ha llegado un poco de viento. Tal vez venga una calamidad, tal vez venga la más tranquila de las estaciones, pero...
Es hora de desaparecer.
Invierno es.
Mis manos como acechando, agarran la taza llena de café, agua, sin azúcar. Agua hirviendo, que quema el paladar, café amargo, que te hace sentir como despertar, la droga, la amargura, aquello que sabes que no te hace bien pero que sin embargo, porfiadamente has de tomar. Alerta, alarma, miras y escapas.
Frío, frío.
Crees que estás solo en el mundo cuando no es así. Luego avanzan los años y sabes que no estás solo pero sin embargo así te sientes. Es como si lograses ver más pero aun así sigues incapacitado de hacer algo puesto que claro, las cosas que puedes hacer al fin y al cabo son para ti, no para los otros. Cuesta mucho para los otros, es una tarea demasiado titánica, demasiado ardua... pero aún así lo intentas, lo intento. Es como morir, es como morir de frío todos los días. Te sientes más solo, pero sabes que es por algo, que es para alguien. Te sientes más egoísta, pero es lo que hay que hacer. La letra se hace más chica.
Fallas.
Pero lo intentas otra vez...
Las nubes te miran desesperadas. Hablan de ti y de aquel, de todo lo que logran ser esas personas. Hablan de mi y de sí, hablan de todos los que no están y claro... se dejan nublar, para que despaviles, para que trates de golpearte un poco, para que trates de darte una bofetada, que ojalá que te duela. Que te la pegues con fuerza. Con rabia. Sin amor.
Que la lluvia al final cae. Que el fuego se apague. Que al final todo sea un comienzo.
Silencio.
Ha llegado un poco de viento. Tal vez venga una calamidad, tal vez venga la más tranquila de las estaciones, pero...
Es hora de desaparecer.
Caer es como un deporte.
Con los ojos cansados fuiste a parar a su mirada. Estaba sola y no había nadie más alrededor, sentiste como la presencia se hacía más y más grande harta que ambos ojos se atrajeron para disipar aquella conexión rápidamente. Tú tenías ojeras y ella tenía el pelo desarreglado, tú te veías desordenado y ella como una pequeña princesa; como algún aventurero en desdicha, como alguna heredera a algún trono que ha escapado de su gran palacio.
Pero no era ni lo uno ni lo otro.
Estabas cansado, así que fuiste a parar al banco que estaba más cercano a ella. Querías escuchar su voz y se te ocurrió pedirle la hora. Ella te la dio inmediatamente, con una sonrisa y notaste como el desorden del pelo se hacía con casi toda su cara, era como si hubiera llorado; las ojeras no eran distintas.
Te reíste.
Se rieron.
La reunión transcurrió mientras el mundo se estaba acabando un poco más. Claro, se perdía algo de energía todos los días, como si todos estuviéramos cada vez más lejos. Por eso nos costó un montón, por eso costaba tanto mirarte... por eso costaba tanto encontrarme. Estuvimos ahí una eternidad, como si todo aquello nunca fuera a terminar, pero lo tendría que hacer, y más temprano que tarde, puesto que después de todo ambos eran personas normales, que sentían hambre y caminaban aun cuando en aquel instante ambos solo querían estar ahí.
Que el día es lindo, que el cielo está un poco despejado y que el sol está tranquilo. Como si fuera de manera telepática, hablaron de todos esos temas. Claro, se miraban y se reían, como si se entendieran. Hace muchísimo tiempo ambos no se reían. Una nube dio una helada sombra a lo que parecía un insólito y cálido día de invierno... pero incluso esa nube pasó.
Ambos estaban como estatuas en el mismo lugar, con la gran diferencia de que ahora podían sonreír un poco.
Todos se alejan y el otoño mismo ya estaba marchito. Los días eran helados, y hoy, en el funeral de las cosas que han de pasar nos hemos mirado, ha sido entretenido y la verdad es que hace tiempo no sonreía con tal sinceridad.
Como si se hubieran conocido desde infancia, ella atinó a preguntar:
- ¿Cómo estás?
A lo que él respondió con una extraña y serena convicción:
- Mucho mejor, ¿y tú?
Ambos cruzaron una delicada sonrisa.
- Parecido a ti. Igual no porque todos somos distintos, ¿verdad?
- Cierto.
- Mañana... mañana aquí mismo.
- ¡Lloverá!
- Siempre llueve. Siempre.
- Heh... mañana. Mañana.
La melodía que cruzó por la estación de trenes de aquel lugar, la verdad es que nunca volvió a ser la misma para los dos. Claro, el encuentro fue sumamente extraño, casi increíble y sacado de telenovela, pero a veces, pensaron ambos, que las miradas hablan mucho más. Y que las sonrisas te unen tanto...
Caer de nuevo, y ambos soportaron las lluvias e inclemencias con una sonrisa en sus rostros. Si caer era como un deporte, entonces ellos aprenderían.
Entonces ellos sonreirían.
Con los ojos cansados fuiste a parar a su mirada. Estaba sola y no había nadie más alrededor, sentiste como la presencia se hacía más y más grande harta que ambos ojos se atrajeron para disipar aquella conexión rápidamente. Tú tenías ojeras y ella tenía el pelo desarreglado, tú te veías desordenado y ella como una pequeña princesa; como algún aventurero en desdicha, como alguna heredera a algún trono que ha escapado de su gran palacio.
Pero no era ni lo uno ni lo otro.
Estabas cansado, así que fuiste a parar al banco que estaba más cercano a ella. Querías escuchar su voz y se te ocurrió pedirle la hora. Ella te la dio inmediatamente, con una sonrisa y notaste como el desorden del pelo se hacía con casi toda su cara, era como si hubiera llorado; las ojeras no eran distintas.
Te reíste.
Se rieron.
La reunión transcurrió mientras el mundo se estaba acabando un poco más. Claro, se perdía algo de energía todos los días, como si todos estuviéramos cada vez más lejos. Por eso nos costó un montón, por eso costaba tanto mirarte... por eso costaba tanto encontrarme. Estuvimos ahí una eternidad, como si todo aquello nunca fuera a terminar, pero lo tendría que hacer, y más temprano que tarde, puesto que después de todo ambos eran personas normales, que sentían hambre y caminaban aun cuando en aquel instante ambos solo querían estar ahí.
Que el día es lindo, que el cielo está un poco despejado y que el sol está tranquilo. Como si fuera de manera telepática, hablaron de todos esos temas. Claro, se miraban y se reían, como si se entendieran. Hace muchísimo tiempo ambos no se reían. Una nube dio una helada sombra a lo que parecía un insólito y cálido día de invierno... pero incluso esa nube pasó.
Ambos estaban como estatuas en el mismo lugar, con la gran diferencia de que ahora podían sonreír un poco.
Todos se alejan y el otoño mismo ya estaba marchito. Los días eran helados, y hoy, en el funeral de las cosas que han de pasar nos hemos mirado, ha sido entretenido y la verdad es que hace tiempo no sonreía con tal sinceridad.
Como si se hubieran conocido desde infancia, ella atinó a preguntar:
- ¿Cómo estás?
A lo que él respondió con una extraña y serena convicción:
- Mucho mejor, ¿y tú?
Ambos cruzaron una delicada sonrisa.
- Parecido a ti. Igual no porque todos somos distintos, ¿verdad?
- Cierto.
- Mañana... mañana aquí mismo.
- ¡Lloverá!
- Siempre llueve. Siempre.
- Heh... mañana. Mañana.
La melodía que cruzó por la estación de trenes de aquel lugar, la verdad es que nunca volvió a ser la misma para los dos. Claro, el encuentro fue sumamente extraño, casi increíble y sacado de telenovela, pero a veces, pensaron ambos, que las miradas hablan mucho más. Y que las sonrisas te unen tanto...
Caer de nuevo, y ambos soportaron las lluvias e inclemencias con una sonrisa en sus rostros. Si caer era como un deporte, entonces ellos aprenderían.
Entonces ellos sonreirían.
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